José H. Estrada.- La Arquidiócesis de
Xalapa se congratuló con la canonización de la madre Teresa de Calcuta, trece
años después de su beatificación. Este domingo el Papa Francisco, en la Plaza
de San Pedro en Roma, encabezó la ceremonia correspondiente para elevar a la
santificación a la mujer quien ganara el Premio Nobel de la Paz en 1979.
El comunicado dominical de la Arquidiocesis
de Xalapa es dedicado en esta ocasión a la religiosa albanesa, nacionalizada
india, quien formara parte de la congregación de las Misioneras de la Caridad y
que ha sido considerada un gigante del amor al prójimo que tenía una estatura
extraordinaria a nivel mundial, pues inspiró a personas de todo el mundo, fue
conocida y reconocida por el modo de vivir la caridad con los más necesitados.
La madre Teresa nació el 26 de agosto de
1910 en Skopje; fue la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu; la
bautizaron con el nombre de Gonxha Agnes; a los 8 años quedó huérfana de padre.
A los 18 años ingresó con las Hermanas de Loreto, en Irlanda, allí tomó el
nombre de Hermana María Teresa por Santa Teresa de Lisieux; llegó a Calcuta el
6 de enero de 1929 y el 24 de mayo de 1937, profesó los votos perpetuos.
El vocero de la Arquidiócesis de Xalapa,
José Manuel Suazo Reyes, hace referencia a la vida de la religiosa que un 10 de
septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su
retiro anual, recibió lo que ella llamó la “inspiración”, su “llamada dentro de
la llamada”. Aquel día la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón, a
partir de allí una serie de experiencias interiores le llevó a fundar una
congregación religiosa al servicio de los más pobres entre los pobres. El 17 de
agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y
salió del convento de Loreto para introducirse en el mundo de los pobres.
La Madre Teresa recorrió los barrios
pobres, visitó familias, lavó las heridas de los niños y ayudó a los olvidados.
“Tocaba el cuerpo de Cristo las 24 horas”. Todos los días recibía la Eucaristía
y salía de casa con el rosario en la mano; en 1950 se estableció oficialmente
la Congregación de las Misioneras de la Caridad, desde entonces la obra de la Madre
Teresa se difundió por todos los continentes.
En 1979 se le otorgó el Premio Nobel de la
Paz. Sus obras dan testimonio de la alegría de amar y de la grandeza y dignidad
de cada persona humana. La Madre Teresa sirvió a los pobres hasta el final de
su vida, el 5 de septiembre de 1997.
Fue beatificada el 19 de octubre del 2003,
por el hoy santo, Juan Pablo II. El postulador de la causa fue Brian
Kolodiejchuk, quien señaló que “es la santa perfecta para el Año de la
Misericordia. Es una santa para todos, para los pobres, para los ricos y para
nuestro tiempo tan devastado por la violencia y la aridez del corazón, porque
ella fue capaz de demostrar que el mal, que las miserias que nosotros tenemos
pueden ser perdonadas”.
El Papa Francisco al proclamarla Santa
expresó: “a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora
de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la
acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y
descartada… Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren
abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había
dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que
reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos
mismos. La misericordia ha sido para ella la ‘sal’ que daba sabor a cada obra
suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera
lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento”.
Suazo Reyes refiere al respecto que la
Madre Teresa era un mensaje viviente de dedicación al prójimo necesitado, una
palabra que interpelaba los discursos más elocuentes sobre todo aquellos que
sólo redundan en promesas sin compromisos; su eterna sonrisa era como una
caricia que llenaba de esperanza a quien la escuchaba o se encontraba con ella,
una mujer llena de Dios y de su ternura que llevaba en el corazón la fuerza de
la misericordia de Dios; la Madre Teresa es un modelo de santidad para todo el
que practica el voluntariado.
“La canonización de la Madre Teresa de
Calcuta nos mueve a la gratitud con Dios por haber enviado a este mundo a un
ser tan extraordinario como ella; nos anima a comprometernos con la caridad con
los más necesitados. Teresa de Calcuta levantó de la calle a miles de enfermos
abandonados, les ofreció un hogar y los trató con dignidad. Su testimonio de
entrega a los demás es una invitación a todos para hacer lo mismo”.
Twitter: @pepe_y2k


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