CLAUDIA GUERRERO: CANCERBERO DE LOS PODEROSOS.
Juan Carlos Fco. Espinosa
Vocero del Movimiento Antorchista en Veracruz
El 24 de este
mes la periodista Claudia Guerrero, escribió, descalificando una supuesta
manifestación que harían campesinos antorchistas en las oficinas de la SEDARPA
el día martes 25, en demanda de “insumos subsidiados para pequeños productores
de varios municipios del estado”, en los siguientes términos: “La realidad de
todo esto –dijo- es que esta agrupación ha
vivido de la presión y extorsión ejercida a anteriores administraciones y
ahora las reglas del juego han cambiado. Es por eso, que tratan por todos los
medios de ser atendidos por este gobierno panista”.
De acuerdo a este juicio de la
maestra en periodismo, la realidad de que la mitad de la población del campo
veracruzano vive en pobreza extrema, es decir, en medio del hambre, no existe; la realidad de que concluyó la
época de siembra de maíz del ciclo primavera-verano sin que llegara una sola
bolsa de semilla de maíz subsidiada a manos de los productores, hecho que
reconoce la propia SEDARPA, tampoco existe; para ella, la única realidad
existente, la única que registra y la perturba es la presión que sienten las administraciones por la presencia,
respetuosa y pacífica, de algunos centenares de campesinos, de ese sector de la
población que con su sudor y su trabajo produce todo lo que come el estado,
pero que -por una dolorosa injusticia que proviene del modelo económico
prevaleciente- vive en medio del hambre. Dime que realidad te duele y te diré a
quién representas. En este caso, con todos los títulos que pueda cargar a
cuestas, la opinión de Claudia Guerrero representa al poder. Y lo justifica.
Afirma triunfalmente, como quien descubre América, “Cambiaron las reglas del
juego”. Y ¿cuáles son las nuevas reglas?, preguntamos nosotros. ¿No será que se
nos quiere presentar como nueva la divisa del México colonial de que a lo
súbditos de un estado solo les corresponde: “ver, oír y callar”? 0 ¿la nueva
regla consistirá en revivir aquel expediente que utilizaban los españoles de
convertir a los indios al catolicismo y que hoy los veracruzanos que quieran
tener acceso a los programas se deban convertir al panismo? Así parece, porque
llamar “extorsión” a la lucha social y a la libre manifestación consagrada en
nuestra Carta Magna tampoco evoca aires de libertad, más bien recuerda a Díaz
Ordaz y a todos los represores que en México y en el mundo han sido.
Por estas o parecidas
consideraciones, varios lectores de la página de la periodista, entre ellos
algunos productores afectados por la falta de apoyo, comentaron rechazando su
postura, lo cual enfureció más a la autoconsiderada santona del periodismo
veracruzano y publicó de inmediato, el 25 de julio, un artículo titulado: Antorcha
Campesina pierde fuerza.
En él acusa a los
simpatizantes de Antorcha de haberse dirigido a ella en su página de facebook
con “comentarios absurdos y lenguaje soez” y, a renglón seguido, seguramente
para no quedarse atrás pasa a calificar a los antorchistas de “tener nexos con
células delincuenciales”, “mercenarios a sueldo”, “sicarios”, entre otras
perlas.
Veamos el contenido del
artículo de marras.
La única tesis que encontramos
en este “trabajo periodístico” es la afirmación que le da título al artículo, a
saber: que, según su autora, Antorcha Campesina en Veracruz se está
debilitando, lo cual menciona 3 veces en su escrito, como si a fuerza de
repetirla dicha afirmación se convirtiera en verdad. Lo demás es un
amontonamiento de calumnias, de insultos, de acusaciones sin fundamento ni
prueba y de algunos chismes, que solo demuestran que la periodista quiso
cumplir con creces con quien le encargó atacar a nuestra organización.
Pues bien, la fuerza de una
agrupación como la nuestra, que quiere organizar al pueblo pobre, reside
esencialmente en dos factores: el número de sus adherentes, por un lado y, por
el otro, en su grado de conciencia y unidad. Y, de acuerdo a nuestras
estadísticas bien verificadas, no a las que le pasa Gobernación a Claudia Guerrero,
Antorcha sigue creciendo mes con mes y semana a semana, a importantes tasas de
crecimiento; y, en lo que respecta a nuestra unidad y nivel de conciencia,
tampoco hemos sufrido retroceso, como bien lo reconoce, quizás sin quererlo la
periodista cuando afirma: “Varios de sus seguidores aún obedecen las órdenes de
sus líderes”. Pero el problema que desató la polémica no era si Antorcha se
estaba debilitando o no, sino si tenían razón o no los campesinos cuando se
presentan a SEDARPA a exigir, con su presencia, insumos que no les han llegado.
Y aquí la flamante periodista se salió por peteneras, sustituyendo el punto en
discusión por otro ajeno.
Las calumnias. Empiezan cuando
dice, con un tono de película de terror, refiriéndose a Antorcha: “En sexenios
anteriores imponían el miedo y rudeza en su discurso, con intimidación y
manifestaciones, frente al mismo Palacio de Gobierno”. ¡Qué horror! Y ¿qué nos
dijo la periodista, cuyo corazón es blanquiazul, no de la manifestación, sino
de la toma del palacio de gobierno que hicieron “en sexenios anteriores” sus
correligionarios y de la “rudeza del discurso” que le aplicaron al entonces
Gobernador Interino en la Casa Veracruz? Absolutamente nada, pues seguramente
los considera actos democráticos y libertarios. No olvidemos que lo que para el
pobre es borrachera para el rico es diversión. Pero, no aceptamos aquello de
que imponemos el miedo. Las manifestaciones de Antorcha, le consta al pueblo de
Xalapa, siempre han sido ordenadas, pacíficas, respetuosas y animadas por
nuestros grupos culturales.
Cito, apretadamente, las
desmesuradas calumnias que lanza la periodista: “Erick Lagos contrataba los
servicios de Antorcha para que se manifestara y el pago por sus servicios era
de varios millones de pesos”. “Sus prácticas para ejercer presión de estos
mercenarios a sueldo, sus fondos provenían de la Secretaría de Gobierno, de
SEDARPA, de la Delegación SEDESOL, con el fin de presionar para que estas
dependencias aporten recursos a sus líderes”. Estas afirmaciones, respetable
periodista, que no se acompañan con ninguna prueba, sino que usted piensa que
sus “inteligentes lectores” deben de creerlas porque las dice la suma
sacerdotisa del periodismo, no son más que simples chismes o, mejor aún,
calumnias. Tarde se la ha hecho a usted para acudir ante las autoridades
competentes a denunciar penalmente a quienes dieron esos millones de pesos y a
quienes los recibieron. Hágalo y compruébelo. De no hacerlo, quedará
evidenciada como una vulgar calumniadora, por muchos títulos que ostente.
Y, ya completamente
desenfrenada, arremete con sus calumnias en contra de nuestros dirigentes
estatales, cito: “Samuel Aguirre Ochoa, casado con Minerva Salcedo Baca, se han
enriquecido de tal forma, adquiriendo bodegas de materiales para la construcción,
constructoras y hasta negocios de préstamos personales, con intereses
excesivos.” “Su hermano Humberto Aguirre, dirigente de Antorcha en Tierra
Blanca es señalado de tener nexos con células delincuenciales.” Una vez más ni
una prueba, ni una evidencia, ni siquiera se molesta en señalar: se trata de
tal bodega, de aquella constructora, de este negocio de préstamos. Nada. Porque
nada de eso existe. A la señora periodista le pagan por enlodar la imagen de
nuestros dirigentes, por lanzar excremento a los líderes de una organización
que representa un modesto pero necesario contrapeso ante el poder y una
esperanza de mejorar su suerte para miles de desposeídos. Le pagan por lanzar
excremento y lo cumple a cabalidad. Se mueve en su elemento. Pues ella sí, al no
ofrecer ni pruebas ni elementos, se retrata de cuerpo entero como una
mercenaria de la pluma.
Hago notar que la calumnia
contra Humberto Aguirre, hombre bien conocido y respetado en Tierra Blanca, es
una calumnia criminal, pues pone en peligro su vida y la de su familia, en
estos tiempos en que nadie parece poder detener a la delincuencia en Veracruz,
al señalarlo, nuevamente sin ninguna prueba, como una persona ligada a células
delincuenciales. Desde este momento hacemos responsable a Claudia Guerrero de
cualquier ataque que sufra nuestro compañero. El periodismo debe ser ejercido
con ética y responsabilidad, no degenerar en un seudo periodismo espurio y
venal.
Claudia Guerrero concluye el
ataque a nuestros dirigentes con un efecto teatral: “Cuentan con camionetas BMW
y Mercedes Benz, con valor de cerca de 1.5 millones y casas en exclusivos
fraccionamientos”. En primer lugar, le decimos a la periodista que está mal
informada sobre marcas y valores, investigue aunque sea algo. Pero, preguntamos,
¿es un delito tener un vehículo en qué moverse y una casa en donde vivir?
¿Quiere Claudia Guerrero que Samuel Aguirre viva en el monte y viaje en el
urbano para que ella esté contenta? Pues no. El Ing. Samuel no dispone más que
de la casa que habita y de los vehículos que necesita para su trabajo de
dirección, no solo del estado, sino del colectivo que es la Dirección Nacional
Antorchista. Y dicha casa y vehículos los ha adquirido la organización para el
uso de nuestros dirigentes, pero no con dinero público, sino con dinero
resultado del esfuerzo de 42 años de trabajar en todas las áreas de la
actividad organizativa, incluida el área financiera.
Pero si tanto le molestan a
Claudia las casas y los vehículos, ¿Por qué no critica a ciertos veracruzanos,
hombre públicos, que tienen grandes casas, casas de playa, departamentos,
yates, verdaderas riquezas insultantes, esas sí? Esas no las ve. Quizás porque
sea más cómodo para ella ejercer el periodismo lisonjeando a los de arriba e
insultando a los de abajo.
Y sobre la, según ella,
terrible amenaza, que lanza Claudia respecto a que “hay una ley que ampara
fiscalizar a las agrupaciones que perciben dinero del erario público”, que se
preocupen otros, no los antorchistas, pues nosotros hemos formado una
organización que desde su nacimiento se planteó la independencia económica, es
decir, no depender en su actividad y en el ejercicio de sus objetivos, más que
de sus propios esfuerzos. Somos independientes económicamente, porque somos y
queremos seguir siendo independientes políticamente, pues el que paga manda.
Por eso, nosotros no reconocemos más patrones que el pueblo de México
organizado en las filas del Movimiento Antorchista. Vale.


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