Crónicas urgentes
¿Y los ciudadanos?
Claudia Constantino
Otros hicieron los recuentos de la
jornada electoral del pasado domingo. Todas las plumas apuntaron un incidente u
otro. Los resultados oficiales fueron dados a conocer por el Organismo Público Local
Electoral (OPLE) el miércoles, aunque no en todos los municipios, debido a
conflictos postelectorales, pero en la mayoría de los ayuntamientos ya se
conoce el nombre del presidente municipal electo.
De la lista nominal del OPLE, que registra 5,575,719
ciudadanos inscritos en el padrón electoral de Veracruz, sólo el 58% fueron a las urnas a
ejercer su deber ciudadano. De los 3,232,340 ciudadanos que votaron, a lo largo
y ancho de la entidad, la gran mayoría decidió su voto por tres razones
fundamentales:
1. Tenía interés personal, económico, en el triunfo de un partido
candidato.
2. Se vio beneficiado, en especie, por algún
candidato o partido durante la campaña.
3. Trabajaba o trabaja, directa o indirectamente, para
algún partido o
candidato.
¿Cuántos de los veracruzanos que votaron conocían las
propuestas de los candidatos y eligieron consciente y desinteresadamente a
algún candidato o partido, sin recibir algún beneficio en lo inmediato?
Es rematadamente difícil hablar de la verdad, pero siempre hay convenciones.
Por ahora somos muchos quienes coincidimos en que el “negocio de la pobreza”,
ese utilizar la enorme necesidad de una sociedad para ganar elecciones, volvió
a rendir frutos para la clase política. Nada nuevo pudimos observar en la
pasada elección; el viejo sistema clientelar, otrora priista, ahora se ha vuelto
panista.
Se documentó, ampliamente, que fueron los candidatos de la alianza
PAN-PRD quienes más dinero utilizaron para la “operación electoral” del pasado
4 de junio. La FEPADE, o sus representantes no vieron nada, no oyeron nada y no
señalaron a nadie por delitos electorales. Dicha Fiscalía especializada,
mantiene su presencia, hasta este día, debido a las numerosas denuncias de
irregularidades. Sólo eso, ningún delito probado. Todo impune.
Hubo muertos, levantados, balaceras, casillas abiertas
dos y tres horas después
de lo previsto; compra de votos, acarreo de personas, entrega de materiales. En
todos los municipios, las anomalías se quedarán para el anecdotario, sólo eso. Pocas
sorpresas: que MORENA sólo alcanzara 18 municipios, aunque grandes e
importantes; que Nueva Alianza sigilosa y eficientemente, consiguiera los
mismos 18; que por primera vez candidatos independientes resultaran ganadores; que
Renato Alarcón, el dirigente estatal del PRI, hiciera milagros para conseguir
ganar más de 40 municipios y 709 mil votos en su alianza con el PVEM. “No se
desfondó el PRI”, como prometió al comienzo de la campaña, y sí logró ser la
red de contención de la debacle.
Sorprendentemente, luego de haber hecho bien el peor y más complicado de los trabajos,
salieron los viejos dinosaurios a pedir su silla. ¿Y cómo no? Si gracias a ello,
el PRI en Veracruz, con trabajos, pero aún respira. Con lo que no contaron esas
siniestras voces del más allá fue con que los senadores Héctor y José Francisco
Yunes fueran los primeros en salir a reconocer la exitosa labor (casi de parto)
del dirigente estatal, y mucho menos que fueran más los priistas convencidos de
que lo más conveniente para el partido es que su dirigente permanezca.
Pasada la elección, los delegados federales salieron de la animación
suspendida y corrieron a los medios a anunciar programas, proyectos y lo que se
pueda. Los diputados por su parte, allá en el Congreso, retomaron las disputas
en pausa por la “veda electoral”. Los presidentes municipales electos de la
alianza PAN-PRD, de tan protagónicos, parece que comenzarán a gobernar desde
afuera, varios meses antes de lo legal.
El gobernador Migue Ángel Yunes debe muchas explicaciones acerca de tantas y
tan importantes promesas no cumplidas a los veracruzanos. Pero, ¿qué cree? Eso
no importa porque, a pesar de ello, los partidos que llevaron a la gubernatura
al mandatario superaron, casi por dos decenas, el número de municipios que a
partir del primero de enero de 2018 han de gobernar.
¿Y los ciudadanos? Más de dos millones decidieron no acudir
a las urnas. Y de los que sí fueron a la cita, la mayoría votó por más de lo
mismo. “Porque todos son iguales”. “El que
sea, menos el PRI”. “El Peje está loco”. “Más vale malo por conocido…” Los
ciudadanos desperdiciaron la oportunidad de hacer más democrática la forma de
gobierno en Veracruz. Esta vez optaron por cambiar al partido hegemónico
verde-rojo, por el partido hegemónico azul-amarillo. Mismas prácticas, otros
colores. Lento, muy lento el aprendizaje de los veracruzanos, a pesar de que
nos cuesta tan caro.
Cualquier
comentario para esta columna que documenta los “cambios” a:
aerodita_constantino@hotmail.es


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