Prosa aprisa
¿Quién mece la cuna?
Arturo
Reyes Isidoro
El
reclamo de los alcaldes perredistas que
tomaron el Palacio de Gobierno era justificado. No les habían entregado
recursos federales que les correspondían y que desviaron en la Secretaría de
Finanzas.
Una
causa justa, sin embargo, fue politizada cuando se sumaron algunos panistas que
se apropiaron del movimiento de inconformidad, cerraron el Palacio y tomaron
entonces la Casa Veracruz donde aparecieron los dirigentes estatales del PAN y
luego trajeron a su dirigente nacional a “solidarizarse”, aunque en realidad
vino a hacer campaña en su intento de ser el candidato presidencial de su
partido.
No
depusieron su actitud y no entregaron los inmuebles hasta que lograron para su
causa, en forma anticipada, la Secretaría de Finanzas, que de todos modos les
iban a entregar al cambio de gobierno. Hicieron ruido mediático y llamaron la
atención.
El
reclamo del personal del Sector Salud y de la Secretaría de Seguridad Pública
(SSP) y su movilización ayer –de la SSP fue el de Dirección General de Prevención
y Reinserción Social– fue justificado porque no les pagaron su quincena el
martes ni otras prestaciones que les deben. Su paro de “brazos caídos” desde la
noche del día 15 y sus marchas, plantones y bloqueos de ayer causaron serios
problemas, graves en el caso de quienes no pudieron recibir atención médica.
Dentro
de todo el brote de inconformidad, por fortuna sólo se limitaron a sus “brazos
caídos” aunque no tomaron ni cerraron hospitales ni centros de salud y por lo
menos hasta ayer ningún alcalde ni dirigente priista había intentado ponerse al
frente del movimiento o tratar de sacar raja política.
Es
sólo especulación mía, pero me atengo a tres elementos que me llevan a plantear
y a preguntar si acaso la inusitada movilización de ayer, mucho más fuerte que
la de los panistas-perredistas, ha sido
una respuesta política y una demostración de fuerza, de músculo, del priismo,
ya prácticamente en la oposición, movida desde el CEN tricolor o desde el
propio Gobierno federal como aviso de que no se quedarán impasibles y que
responderán a cualquier agresión contra un objetivo priista como fue el caso
contra el Gobierno del Estado.
Los tres
elementos son: 1) El sospechoso
anónimo que llegó al Congreso local, cuya directiva es panista, en el que
presuntamente Javier Duarte dejaba sin efecto su solicitud de licencia; 2) Un texto anónimo distribuido
presuntamente entre todo el personal de Seguridad Pública, pero que tuvieron
buen cuidado que llegara a algunos periodistas, en el que llaman a un paro para
este jueves sin temor a sus comandantes, pues “a ellos solo les quedan quince días
porque no creemos que el Lic. Miguel Angel yunes (sic) Linares gobernador entrante siga permitiendo que se sigan
pisoteando nuestros derechos”; y 3) Un supuesto oficio firmado por la nueva
Secretaria de Finanzas y Planeación, Clementina Guerrero García, apartidista
pero que llega con un gobierno panista, que se hizo circular profusamente el
martes, en donde “informaba” que el pago de la primera quincena de noviembre
para los trabajadores al servicio del Gobierno del Estado sería retenido para
pagarles a los docentes, “con la finalidad de que éstos no se molesten y
bloqueen carreteras”, “oficio” que fue desmentido por Clementina.
¿De qué se trata?
En fuentes oficiales me
aseguraron ayer que alguien trata de crear inestabilidad política, pues me
dijeron que tanto el gobernador Flavino Ríos Alvarado como la Secretaria de
Finanzas y Planeación, Clementina Guerrero García, están trabajando en total coordinación,
y que si se habían retrasado los pagos era por los bloqueos que algunos grupos
han hecho del edificio de Finanzas, pero que el pago a todos los trabajadores
estaba asegurado, y que además los policías estaban cumpliendo con su trabajo.
¿Quién, pues, está meciendo
la cuna y con qué propósito e interés? ¿A quién le conviene que haya
inestabilidad? ¿O qué tratan de decir?
¿Es que acaso le están
enviando un aviso al gobierno que viene de qué es a lo que se puede enfrentar
si toca intereses que han sido patrimonio de los priistas?
Por ahora el río está muy
revuelto y el agua muy turbia, pero no se deben dejar de considerar otros
elementos para tratar de armar el rompecabezas. He aquí algunas piezas:
Coincidentemente ayer fue
ratificado como dirigente estatal del PRI Felipe Amadeo Flores Espinosa,
político pero también exSecretario de Seguridad Pública y exProcurador de
Justicia, quien como cabeza de su partido perdió la gubernatura en junio pasado
y ahora ya como opositor encabezará la batalla por ganar el mayor número de
alcaldías en 2017, ya muy próximo.
Ayer algunos políticos
priistas me dijeron que no olvidara que Clementina había hecho marchas de
protesta como funcionaria de la UV en contra del Gobierno del Estado para
reclamar adeudos y que había sido una de las promotoras de las denuncias ante
la Fiscalía General del Estado y la PGR en contra del gobierno priista al que
ahora sirve. Ahora las marchas también son contra ella, me apuntaron.
¿Desquite, venganza?, pregunté. No me respondieron.
El problema del gobierno
saliente, pero también del entrante, es que ante la crisis por la falta de
recursos la Federación no quiere entrar al rescate de Veracruz y no autorizó el
presupuesto con recursos extraordinarios que había planteado el gobernador
electo Miguel Ángel Yunes Linares para tal propósito. O sea, le niegan apoyo.
Uno de los dirigentes de los
movilizados ayer es la diputada local priista, Luisa Ángela Soto Maldonado, de
la Sección 26 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud,
a quien el diputado de la alianza PAN-PRD, Jorge Kirsch, trató de bloquear para
que no formara parte de la Comisión de Salud y Asistencia, que presuntamente va
a investigar los actos de corrupción cometidos en la Secretaría de Salud
estatal en los que estaría implicada la propia Soto Maldonado.
Extrañamente, los
trabajadores del Sector Salud nunca se habían movilizado como ayer, y aunque su
protesta la tenían programada para el miércoles, desde la noche del martes
dirigentes sindicales regionales llamaron a iniciar la protesta declarándose en
“brazos caídos”.
¿Acaso están meciendo la
cuna desde Barcelona? ¿O desde la Ciudad de México? ¿O desde aquí mismo en
Xalapa?
Quién sea, es preocupante.
Los políticos piensan sólo en sus intereses y no reparan, porque es lo que
menos les interesa, en que las consecuencias las pagamos todos los
veracruzanos.
Vistas las cosas como están
hoy, el panorama a futuro luce complicado. Si el poder central priista lo que
trata es de crearle inestabilidad al gobernador entrante y bloquearlo económicamente, Veracruz se
estancará y no habrá empleo, que es lo más urgente; menos obras y servicios.
Si otro interés trata de
enfrentar a panistas y priistas para obtener ganancia en río revuelto, es grave
para la estabilidad política y social del estado, con el riesgo, además, de
descuidar la seguridad y dejar campo abierto a la delincuencia, organizada o
no.
Sería desastroso que esta
vaya a ser la constante de los dos próximos años.
Alguien debe llamar a la
mesura, a la cordura, al diálogo, a la negociación, al entendimiento y a los
acuerdos por el bien de Veracruz y de los veracruzanos. Ya no se puede destruir
más al Estado.
Salientes y entrantes no
debieran olvidar que el objetivo central sigue siendo atrapar a Javier Duarte
de Ochoa y obligarlo a que reponga al erario lo que se llevó, pero también
actuar contra todos sus cómplices, de dentro y de fuera del gobierno y, igual,
hacerlos que devuelvan lo que robaron.
Notoria presencia
Llamó la atención ayer en la
presentación de la expo México Alimentaria 2016, que mediante video conferencia
hizo el titular de la Sagarpa, José Calzada Rovirosa, acompañando al delegado
en el Estado Octavio Legarreta Guerrero y al Secretario de la Sedarpa Ramón
Ferrari Pardiño estuvo el exdiputado local panista Joaquín Guzmán Avilés, del
equipo de transición del gobierno entrante.
La versión es que no
obstante las diferentes militancias partidistas que tienen, Ferrari Pardiño
mantiene una vieja relación amistosa basada en el respeto con el gobernador
electo Miguel Ángel Yunes Linares, lo que explicaría la presencia de Guzmán
Avilés, a quien algunos manejan que va a
sustituir al propio Ferrari, además, en consecuencia con la urbanidad política
que está siguiendo el gobernador Flavino Ríos Alvarado en el proceso de
entrega-recepción.


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