Prosa aprisa
Los negocios del suegro de Duarte
Comenzaba
apenas el sexenio de Javier Duarte de Ochoa, quien presumía sus buenas
relaciones con el Presidente.
Era
tan cierto que ello le permitió que fuera quien propusiera quiénes iban a ser
los delegados federales en el Estado.
Miguel
Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, quien palomeaba entonces a los
delegados federales en todo el país, acatando instrucciones había sido
condescendiente con el gordito gobernador y le había dejado vía libre para que
impusiera a quienes quisiera.
La
lista la conocemos. La mayoría pervive. Ahora Osorio Chong la mantiene para que
trabaje para su proyecto personal de ser el próximo candidato presidencial del
PRI.
Aquí
he narrado que en junio pasado, luego de la elección, hubo intento de cambiar a
todos, acusados de que no habían hecho nada para impedir la derrota priista.
Osorio Chong lo impidió y Luis Videgaray, caído en desgracia por el escándalo
de la visita de Donald Trump, quien era partidario del cambio, ya no pudo hacer
nada.
Pero
los delegados federales seguían y siguen
teniendo el sello duartista. A su gordito exjefe se deben. Tenían compromiso
con él y lo pagaron.
Más
de uno me ha platicado que recién nombrados, una noche recibieron una llamada
telefónica que no esperaban. Les daban instrucciones de que al día siguiente a
temprana hora estuvieran en el aeropuerto de El Lencero, sin darles más
detalles.
“Cuando
llegué, a las siete de la mañana, había tres más. Todos nos mirábamos
intrigados. No sabíamos de qué se trataba. Nos ordenaron que nos subiéramos a
un helicóptero y de pronto nos vimos volando sin saber hacia dónde”.
Lo
supieron cuando aterrizaron en el aeropuerto de Canticas, municipio de
Cosoleacaque, aunque muchos dicen que es el aeropuerto de Minatitlán y otros de
Coatzacoalcos.
“Tan
pronto llegamos nos subieron a una camioneta y nos llevaron a Coatzacoalcos por
el rumbo del Tecnológico o del penal Duport Ostión. Fuimos a un edificio donde estaban las oficinas del suegro de Duarte
(Antonio “Tony” Macías Yazegey)”.
“No
perdió el tiempo. Fue al grano. Nos dijo que todos los negocios los iba a hacer
él. Que las compras que se tuvieran que hacer de todos los programas federales
en el Estado las tenía que decidir él. Algunos nos pudimos zafar diciéndole que
era en la Ciudad de México donde decidían, no nosotros. Que se arreglara con
ellos”.
Muy
pocos lo pudieron hacer. Casi todos tuvieron que aceptar las condiciones del
suegro de Duarte. Finalmente el yerno era quien los había impuesto y eso tenía
un costo.
Cuántos
negocios manejó “Tony” Macías y a cuánto ascendían sólo lo saben los delegados,
seguramente Duarte y su suegro. Hoy una
“apretadita” a cualquiera de ellos sacaría a flote todo. Pero todos nadan de
muertito y procuran no hacer olas. Una investigación en serio y a fondo los
pondría en una situación comprometedora. Aceptaron y se prestaron a actos de
corrupción.
Todo
esto lo traigo a colación porque ayer este señor, cuya fama es la de un
verdadero pillo, huyó de Coatzacoalcos junto con su esposa y los hijos de
Duarte. Dijo que se iba a su rancho a Chiapas porque ya no aguantaba el acoso
de policías federales que vigilan todos sus pasos, quienes de todos modos lo
fueron siguiendo y no se le despegan.
Dijo
que se iba también por respeto al nuevo gobernador Miguel Ángel Yunes Linares,
seguramente porque no se atrevió a decir que por miedo, pues el panista en
plena campaña electoral, sabiendo todos los atracos y pillerías que cometió
amparado en la protección de su yerno, hoy prófugo, le advirtió durante una
visita a Coatzacoalcos que lo metería a la cárcel y lo haría devolver todo lo
que se había apropiado indebidamente con la complicidad del ex gobernador Fidel
Herrera Beltrán y de su yerno Duarte de Ochoa.
Lógicamente,
como todo cínico, se dijo blanca paloma, se trató de hacer víctima y terminó
culpando a los medios de comunicación de las acusaciones en su contra, a cuyos
representantes, no obstante, terminó pidiéndoles que le “echaran la mano”.
“Ayúdenme… también échenme la manita”,
suplicó.
La
prensa regional, en su momento, documentó todos los abusos y pillerías que este
señor cometió con la complicidad de su yerno Duarte de Ochoa y del exgobernador
Fidel Herrera Beltrán, y aquí narré en días pasados que también quebró
totalmente, porque se apropió de todos los recursos para su provecho personal,
el Sistema Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, con un presupuesto
igual o mayor que el del propio Ayuntamiento.
Lo
inaudito es que no obstante todos los señalamientos en su contra, por lo pronto
se fue impune, escapó, o más bien dicho los policías federales que lo vigilan
le permitieron que lo hiciera. Luego terminan ofreciendo hasta recompensas.
Último informe de Alberto Sosa
Rindió
ayer su sexto y último informe de actividades el presidente del Tribunal
Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Estado, Alberto Sosa
Hernández, acto al que asistió el gobernador Flavino Ríos Alvarado.
En
su último mensaje convocó a la unidad de todos los veracruzanos, “que nos
permitirá recuperar la tranquilidad, la armonía y la paz, indispensables para
la convivencia social”.
No
pudo faltar el detalle personal: “En mi universo, contemplo la figura de mis
seres queridos como un faro de luz que siempre me ha llevado a buen puerto: mi
esposa, mis hijos y mi familia entera”.
Se
despidió del cargo, que entrega a fin de mes, con una comida a la que
asistieron los magistrados compañeros suyos, entre los que hizo acto de
presencia Edel Álvarez Peña, a quien muchos ven como el viable sucesor de Sosa
Hernández.
Protestas, por hambre
Me
escribió Raymundo, un joven trabajador de la Secretaría de Salud, compañero mío
en mis lecciones iniciales de clases de salsa, a propósito de mi columna de
ayer sobre la “mano que mece la cuna”, por las protestas de los trabajadores de
ese sector, que no se habían sentido tanto como ayer y anteayer. Esto es lo que
me dijo:
“Estimado
amigo Arturo Reyes Isidoro, antes de dormir cada noche estoy atento a su
columna que escribe cada día. Yo siendo un trabajador del Sector Salud por más
de 12 años he visto que nadie mece la cuna, la cuna la mecen las necesidades
más apremiantes de cada familia que lleva el sustento a sus casas producto de
su trabajo. Los sindicatos del Sector Salud han sido rebasados, ya nadie le
cree a los líderes. Este movimiento es de los trabajadores, los sindicatos como
siempre quieren sacar raja política. Lo invito a que le pregunte a los
trabajadores quién les ordena las protestas y verá que es el hambre y la
desesperación. Al tiempo verá que la que se ostenta como la máxima dirigente en
el sector salud ha perdido fuerza, presencia y credibilidad con la base
trabajadora. Sólo es cuestión de tiempo. Saludos y seguiré gustoso leyendo sus
columnas y a seguir bailando salsa”.
Creo
que este sentir es de muchos trabajadores y me hago eco de ellos. Ayer comenté
que su protesta y movimiento era justo. No tengo ninguna duda de que muchos
trabajadores se rebelaron verdaderamente en forma espontánea, aunque tengo que
insistir que ajena a su noble intención hay quien trae otra aviesa intención,
pues la noche del miércoles siguieron circulando “avisos” o “alertas” anónimas
de que cerrarían hospitales y centros de salud con clara intención de causar
zozobra entre la población. Alguien trata de enturbiar el ambiente. A los
trabajadores, médicos, enfermeras y administrativos del Sector Salud que actúan
con verdadera noble intención, mi solidaridad y respeto.


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