Místicos y
Terrenales
*Duarte, la
ambición de poder no muere
* PGR debe
radicar al mensajero de Duarte
* Los alcaldes si
confían en Clementina
Marco Antonio
Aguirre Rodríguez
La presentación
de la carta donde supuestamente Javier Duarte pide regresar a ocupar el puesto,
muestra más que nada la gran ambición de poder que tienen sus allegados.
Pero la única
hoja que está firmada, la última, tiene un garabato que es distinto a las otras
firmas que de Javier Duarte.
En consecuencia
la sospecha es que la firma es falsa.
¿Por qué inventar
un escrito como este?.
Es el intento de
asustar con el petate del muerto.
O, dicho de otra
forma, intentan espantar con el regreso del saqueador.
Y esto con la
intención de poder seguir usufructuando parte de las prebendas perdidas o
presionar para que les sigan pagando facturas que amparan sólo la ambición de
llevarse la mayor cantidad de dinero y recursos posibles.
Como diría el
ahora cónsul: No tienen llenadera.
Por eso es que la
presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados de Veracruz, María
Elisa Manterola, hizo un requerimiento para que el interesado, o sea Javier
Duarte, se presente en persona a ratificar el escrito y su interés por regresar
al cargo.
Sería bueno, muy
bueno, que Javier Duarte llegase al Congreso de Veracruz a hacer algo así, para
ver como los elementos de la PGR lo intervienen y lo detienen.
A lo mejor llega
en el vehículo de alguno de sus diputados afines, y sale igual, para poder
ingresar y salir directo al edificio y que no lo detengan.
De darse el caso
de que ratifique ¿procede el reingreso?.
Si tuvieran que
someterlo a votación, ¿cómo votaría Sergio Hernández, el coordinador de la
bancada del PAN?, ¿cómo procedería Amado Cruz, el coordinador de la bancada de
Morena?, ¿qué haría Juan Nicolás Callejas, el coordinador de la bancada del
PRI?, ¿y Fernando Kuri Kuri, el coordinador de la bancada rosa, sería capaz de
negar la posibilidad de regreso?.
Flavino Ríos, el
gobernador sustituto, desecha la pretensión, la califica de rumores. “Yo soy el
Gobernador de Veracruz en este momento”, se planta.
O sea, que no
quiere que regrese Javier Duarte al cargo. O al menos no lo ve como algo
posible.
Por lo pronto Jorge
Ramírez Tubilla, debería ser detenido por la Procuraduría General de la
República.
Jorge Ramírez llegó
por la mañana del lunes 14 de noviembre al palacio Legislativo con un paso
apresurado y se dirigió a la presidencia de la mesa directiva.
Con tono
altanero, fuerte, impositivo, exigió que le recibieran el escrito que llevaba.
Y lo hicieron.
Le pusieron fecha
del 11 de noviembre a la carátula del escrito y el mensajero salió corriendo
con el papel sellado. “Ya la hicimos”, ha de haber pensado.
Era, es, la
supuesta carta (porque no se le puede llamar oficio) donde –aparentemente- Javier
Duarte pide que se le restituya en el cargo.
Pero la firma no
coincide y el escrito no está firmado en todas sus partes. Y eso representa un
par de inconsistencias.
Como sea, a Jorge
Ramírez lo debería detener la PGR.
De entrada ya es
culpable de uno de dos delitos: encubrimiento de un prófugo de la justicia o
falsificación de documentos, más los que le resulten.
La mejor muestra
de que Javier Duarte es un prófugo es la recompensa de 15 millones de pesos que
ofrece la PGR por información para su captura.
A Ramírez Tubilla
se le identificó como el mensajero de la falacia porque el diputado Juan Manuel
de Unanue subió una fotografía captada de una de las cámaras de seguridad de la
entrada al palacio legislativo y después de que las mismas secretarias que le
recibieron el escrito lo identificaron.
Oh Dios. ¿Será
que Javier Duarte no se ha cansado de saquear a Veracruz?, ¿o será que sus
allegados son los que tienen el hambre de seguir chupando hasta lo último los
recursos de Veracruz?.
LOS ALCALDES SI CONFÍAN EN CLEMENTINA. Lo que no había ocurrido desde que
empezó la toma del palacio de gobierno, de que los alcaldes de los distintos
partidos estuvieran juntos en una misma reunión, se dio por fin, convocados por
Clementina Guerrero, la nueva secretaria de Finanzas y Planeación del gobierno
del estado.
No acudieron
juntos a platicar con Flavino Ríos; no fueron juntos a hablar con las
autoridades de Hacienda; no marcharon juntos en la ciudad de México y no
durmieron juntos en Casa Veracruz y el palacio de gobierno.
Américo Zúñiga
refirió que la expectativa es que con Clementina Guerrero se acelere el pago de
las participaciones y que se cumplan los acuerdos, porque con Antonio Gómez
Pelegrín, muchas veces estos quedaron en el aire.
Pero además
Américo Zúñiga se sentó junto a Miguel Ángel Yunes Márquez, el alcalde de Boca
del Río y hablaron, y hablaron, y hablaron… ¿qué se dijeron?. Quién sabe.
Pero no parecía
pleito, porque ambos estaban muy tranquilos y hasta relajados y estirados en la
silla que ocupaban.
¿Sería el
ambiente generado?, ¿sería que por fin había confluencia en la defensa de los
intereses municipales?.
“Le vamos a dar
un voto de confianza” dijo, al final de la reunión Américo Zúñiga.
Entre los
alcaldes y Clementina Guerrero, existe una empatía natural, porque la ahora
funcionaria estatal sufrió en carne propia la falta de pagos, como titular de
la Secretaría de Administración y Finanzas de la Universidad Veracruzana.
Clementina
Guerrero fue la que propició, desde su anterior cargo, que a la Universidad
Veracruzana se le pagasen los recursos federales de manera directa, sin que
siguieran siendo depositados en la Sefiplan; ese dinero fue (y es) en esencia
el que mantuvo a flote a la UV.
Tan es parte del
grupo entrante que el gobernador sustituto, Flavino Ríos, subrayó que su nombramiento
es para demostrar la voluntad y disposición del Gobierno del Estado para que el
proceso de transición se lleve con orden, legalidad y transparencia.
Aunque
prácticamente refirió que Antonio Gómez Pelegrin fue destituido por las
presiones de todo tipo, y por eso se llegó a un acuerdo para que en estos 15
días que restan a su mandato, en lugar de nombrar un encargado de despacho,
fuera nombrada como titular de la Sefiplan Clementina Guerrero.
Con Clementina
Guerrero los alcaldes tienen más confianza –también- porque al ser parte del
equipo de Miguel Ángel Yunes no desviará un solo peso a pagar facturas del
grupo del fidelato.
De hecho, el primer
compromiso que hizo la ya titular de Sefiplan fue que dinero que llegue será
administrado conforme a la norma.
Esto es, el fin
de la “licuadora”.
Yo sí tengo claro
la diferencia entre servir a Veracruz y servirse de Veracruz, dijo.
Si sigue en el
cargo, deberá mantener ese orden y esa disciplina financiera, lo cual –además-
ya había hecho desde la UV.
Y es altamente probable
que continúe en el puesto, porque es una profesional de la administración que
ha hecho su trabajo con pulcritud y eficacia, pero además con amplios nexos
hacia diversos grupos y sensibilidad política y social.
Así pues, si
Clementina es el primer paso de lo que será el próximo gobierno, es un primer
paso firme, sólido y que muestra capacidad y honradez.
Que sea por el
bien de Veracruz.
Los terrenales
merecemos un poco de estabilidad y paz social, por lo menos.
LOS CONTRATOS DE IRMA CHESTY. A quien le fue muy bien con el escándalo
desatado por la supuesta solicitud de Javier Duarte para regresar y la llegada
de Tula Guerrero a la Sefiplan, fue a Irma Chesty, después de que el portal
Animal Político la evidenció como una de las beneficiadas por el fidelato.
Irma Chesty fue
la jefa de prensa de Francisco Monfort, parte del grupo de Miguel Ángel Yunes,
con Francisco Monfort, durante el gobierno de Fidel Herrera.
A Irma Chesty se
le identifica como muy cercana con Gina Domínguez, la exvocera de Javier
Duarte.
“A través de una
empresa de su propiedad, Chesty obtuvo al menos seis contratos por más de 20
millones de pesos entre 2009 y 2010, cuando aún gobernaba Fidel Herrera esa
entidad”, apunta Animal Político.


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