ESTANZUELA, VER. — Entre las comunidades del municipio de Emiliano Zapata volvieron a levantar la voz. Este martes, habitantes de localidades como Estanzuela, El Chico, Los Alborada, Pacho Nuevo, Santa Lucía y Puerto Rico unieron fuerzas para bloquear la carretera Trancas-Coatepec, una arteria vial que describen no solo como intransitable, sino como una trampa mortal cotidiana.
"Cada que llueve es un accidente", expresa con hartazgo uno de los manifestantes al centro de la asamblea comunitaria. Para las familias que habitan a orillas de esta franja de asfalto deteriorado, el temor es constante: el riesgo no es únicamente para quienes manejan, sino para quienes viven a pocos metros del paso incesante de camiones pesados que podrían perder el control en cualquier momento.
El dolor detrás de la protesta
Más allá de las exigencias técnicas y presupuestales, el movimiento está marcado por el luto de varias familias de la región. La molestia escaló tras los intentos de diálogo con representantes de Política Regional, a quienes la comunidad señaló de actuar con prepotencia e insensibilidad ante el duelo de los afectados.
"Yo perdí un familiar en esta carretera", compartió Judit, una de las vecinas presentes, con la voz entrecortada por la indignación. "Comentar que 'eso ya había pasado, que eso ya se quedaba atrás'... ¿Cómo es posible que se quede atrás? Sinceramente es familia. ¿Cuántas personas más tenemos que pasar por el luto para que alguien de la autoridad haga algo? No son las condiciones; la carretera no está en condiciones. Solo queremos una solución".
La petición de la comunidad no surge del capricho. Tras un primer bloqueo registrado el pasado 14 de julio, los pobladores accedieron a conformar una comitiva voluntaria para dialogar con el ayuntamiento de Emiliano Zapata. Entre los compromisos pactados mientras se definía una fecha concreta de reparación, se solicitó la colocación de ambulancias y señalamientos en puntos estratégicos. A la fecha, la respuesta ha sido nula.
Despliegue policial y exigencia de diálogo estatal
La indignación de los manifestantes se intensificó al notar que, en lugar de recibir respuestas claras sobre la licitación o el inicio de las obras, la respuesta gubernamental fue el despliegue de dos camiones de granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública en las inmediaciones del bloqueo.
"Un pueblo desesperado y preocupado solo está pidiendo que lo escuchen", recriminó otro de los manifestantes al señalar la presencia de la fuerza pública. "Nos mandan granaderos como si fuéramos delincuentes. La ocasión pasada nos agredieron, no respetaron a señoras ni a niños. Para eso sí hay presupuesto, pero no para reparar algo que es una necesidad vital".
Ante lo que consideran una falta de capacidad de resolución por parte del gobierno municipal, la postura de las comunidades es firme y unánime: no levantarán los cierres intermitentes en los distintos puntos de la carretera —que abarcan desde La Rana hasta El Torno— hasta que representantes directos de la Secretaría de Gobierno o la propia gobernadora del estado acudan al lugar con un calendario de obra firmado.
"No es un lujo lo que estamos solicitando, es una necesidad. Queremos que vengan, nos den la cara y nos den una fecha", concluyeron las familias reunidas, resueltas a mantenerse en el lugar el tiempo que sea necesario para evitar que más vidas se pierdan en el camino.