No habrá justicia legal ni laboral para los obreros de TAMSA
Aquiles
Córdova Morán
Como dije en un artículo anterior, después de obtener casi
milagrosamente la toma de nota por
parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) cuyo titular es el
político mexiquense Lic. Alfonso Navarrete Prida, la mesa directiva sindical,
libre y democráticamente elegida por los obreros de la empresa TAMSA y que
encabeza el viejo y tenaz sindicalista José Carlos Guevara Moreno conocido como
“El Profe”, convocó a una asamblea informativa en el edificio sindical propiedad
de los obreros ubicado en Boca del Río, Ver. Lo que sucedió allí es mejor que
lo cuente un profesional de la información, el reportero José Torres Verdejo,
quien publicó un artículo al respecto en el portal noticioso “7 DE JUNIO” el
día 30 de marzo de 2017. De ahí copio lo siguiente:
“Un Jeep Patriot gris se estacionó cerca de las 03:00
de la mañana enfrente del edificio del sindicato de Tenaris-TAMSA, se abrió la
puerta y Aquilino Lagunes Alarcón, con un arma en la mano, gritó un grito a la
gresca gutural:
“-Órale cabrones a romperles la madre. El silencio fue
partido en mil pedazos y los ruidos de ese silencio se esparcieron como un alud
por las cálidas calles de la colonia Casas Tamsa, en Boca del Río, Veracruz.
[…] José Carlos Guevara era entrevistado por el periodista Israel Hernández
Sosa, cuando se oyó a los cuatro vientos otro grito:
“-¡Hijo de la chingada te va a cargar la madre! Era
Cándido Canseco Castro disparando una impresionante cuerno de Chivo. Otra vez
se escuchó el estertor fonético de Cándido Canseco Castro:
“-¡Váyanse a la verga!
“Cándido Canseco Castro –amigo de la infancia del
senador Héctor Yunes Landa- y Aquilino Lagunes Alarcón operaban con armas
largas el mando de la sangrienta operación. Y un espectacular escuadrón de
sicarios sindicalizados descendió decididamente de los carros con pistolas y
machetes. Según el testigo que testimonió de primera mano el hórrido hecho
revela que bajaron con armas los sindicalistas siguientes” A continuación, me
permito (ACM) comprimir la lista dada por el testigo eliminando importantes
detalles de identificación por razones de espacio: 1) Alí Santos Lagunes, 2)
Gonzalo Lagunes Elvira, 3) Omar Vallejo Cárcamo, 4) Juan Carlos Lagunes
Lagunes, 5) Leonel Reyes González, 6) Chilo Vallejo Cárcamo, 7) Oswaldo Utrera
Hernández, 8) Héctor Barradas, 9) Jorge Mendoza Juárez, 10) José Martínez Sosa,
11) José Antonio Molina, 12) Omar Vivanco, 13) Ángel Hernández.
Sigue una narración detallada de la balacera que omito
para poder transcribir el resultado: “-¡Tírenles! ¡Rómpanles la madre! Y un
disidente calló muerto a media calle. Otro más recibió tiros de cuerno de chivo
sobre su humanidad. Quedó mal herido. Agónico. De inmediato fue llevado a un
hospital. Allí se contaron más de 20 heridos y heridos la mayoría de gravedad.
José Carlos Guevara Moreno huyó milagrosamente y se comenta que tiene pacto con
el diablo”. Hasta aquí la cita de José Torres Verdejo.
Después vino la consabida denuncia de hechos ante la
Procuraduría de Justicia de Veracruz y reiteradas visitas a las oficinas de la
STPS en demanda de que se dicten las medidas del caso para hacer valer la toma de nota expedida por la propia STPS.
Creo que muy pocas veces en la historia criminal de nuestro país (si hubo alguna)
se ha documentado de manera tan precisa y detallada lo ocurrido en un hecho de
sangre y la identificación de víctimas y victimarios, a pesar de lo cual y a
despecho de declaraciones y promesas tronantes de las autoridades en el sentido
de que se hará justicia plena, sin importar rangos políticos o fortunas, el
hecho es que hasta hoy no se ha dado un solo paso concreto para castigar a los
delincuentes. A cambio, éstos se exhiben y baladronean con cinismo, son
entrevistados por medios de amplia cobertura en los cuales se dan vuelo
ultrajando a los muertos, burlándose de la justicia, de la lógica y de los
derechos sindicales básicos, torciendo groseramente la realidad y repitiendo,
expresa o tácitamente, nuevas y feroces amenazas contra los obreros que se
oponen a su dictadura. Increíblemente, el vómito “intelectual” de esta gente
recibe más difusión que las protestas y aclaraciones de las víctimas. No es
difícil ver detrás de tanta impudicia el poder del dinero y la influencia de
poderosos padrinos políticos.
Pero eso no es todo. Después de varios titubeos,
respuestas equívocas y vagas promesas, la STPS, en la persona del subsecretario
Rafael Adrián Avante Juárez, finalmente se quitó la careta y, con tono altanero
y asaz prepotente, contestó a quienes abogaban por aplicar la legalidad en
favor de “el profe” y los suyos, que no lo harán, exigió que se “deje ya de
presionarlos” (¡¡) y advirtió que están por convocar una asamblea de “los
verdaderos obreros” (¿¡) para que estos elijan “libremente” a una nueva
representación sindical. Esta respuesta se corresponde plenamente con los
rumores que corren ya en la base obrera de TAMSA en el sentido que ya hay
acuerdo entre la empresa, el Gobierno de Veracruz y la Secretaría del Trabajo
para propiciar la elección de un sindicato “pascualista” pero sin Pascual
Lagunes, del cual, por supuesto, quedarán totalmente excluidos “El Profe” y seguidores.
Dije antes, y repito ahora, que Antorcha no es parte
del conflicto y que no es en interés suyo que nos ocupamos del caso. Entonces, ¿de
dónde nuestro interés? dirán los suspicaces. La respuesta es sencilla pero muy
difícil de aceptar en un mundo donde todo es egoísmo y lucha por intereses
bastardos, personales o de grupo; por eso, la gente se burla de quienes dicen
defender causas nobles por puro compromiso con sus principios y con su profunda convicción moral.
Pero así es. Antorcha se sorprende, se indigna y se espanta cada vez que
comprueba la dureza, la ceguera y la irresponsabilidad con que las clases adineradas
y el aparato de gobierno a su servicio se empecinan en continuar aplicando una
política económica y social que está llevando, a México y al mundo entero, a
una polarización social que tarde o temprano acabará en una catástrofe (llámese
guerra civil o hecatombe nuclear) si no la detenemos a tiempo. El charrismo
sindical no es nuevo; nació casi junto con el movimiento obrero mexicano; pero
en los tiempos de Fidel Velázquez, iba acorde con lo que México y el mundo
necesitaban. La creciente simpatía de las masas empobrecidas por la “doctrina comunista”
representada por Lenin y su Revolución después de la Primera Guerra Mundial,
obligó a Roosevelt, en 1933, a poner por obra el “New Deal” que, en esencia, buscaba
un mejor reparto de la riqueza (aunque no mucho) a través de un sindicalismo
“libre”, con capacidad de negociación frente al Estado que, a su vez, “se
dejaría presionar” y otorgaría a las masas obreras conquistas importantes como
una jornada laboral soportable, incrementos salariales reales aunque no
excesivos, vivienda gratuita o barata, educación y salud gratuitas, seguro
contra enfermedades y accidentes laborales, contra el desempleo y pensiones y
jubilaciones “dignas” entre otras cosas. Todo con tal de impedir que las masas
miserables vieran en el “comunismo ateo” su tabla de salvación. En México, el
“New Deal” de tercer mundo corrió a cargo, precisamente, de don Fidel Velázquez y su CTM.
Pero eso se terminó con Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
Ellos, respondiendo al gran capital que pedía “mejores tasas de recuperación” y
asesorados por los “Chicago boys”, sustituyeron el “New Deal” por el “neoliberalismo”,
doctrina que postula que es responsabilidad de cada individuo el nivel de vida que
alcance y que, para lograrlo, debe recibir una remuneración proporcional a su
aporte a la sociedad y vivir de tal remuneración, y solo de ella, sin ninguna obligación
adicional por parte del Estado. El “neoliberalismo” ve en los sindicatos uno de
los obstáculos principales para su implantación exitosa, y por ello se propuso desde
el principio eliminarlos o nulificarlos. Y sí: poco a poco los han ido
reduciendo a la impotencia mediante una legislación amañada, a grado tal que
hoy son armas de defensa del patrón, de sus altas tasas de ganancia, mientras
que para los obreros son poco más que un trebejo inservible y caro. De aquí el
carácter indispensable de “líderes” como Pascual Lagunes; y de aquí también el
apoyo decidido que reciben de los gobiernos y las empresas.
¿Cuál ha sido el fruto de la “reaganomics”? La brutal
concentración de la riqueza, que alcanza ya límites escandalosos y suicidas en
México y en el mundo. Lo dice la muy
respetable OXFAM y el muy respetable Nobel de economía Joseph Stiglitz. El
capitalismo está en crisis, y en una crisis que puede ser terminal porque el
planeta entero trabaja en provecho de una pequeña élite, cada día más pequeña
pero más rica y poderosa, mientras que más de la mitad de la humanidad se muere
de hambre, de frío e ignorancia. El remedio: repartir mejor la riqueza. Y para
esto hace falta (se lo dice Stiglitz a Trump) revivir o reactivar el
sindicalismo, desatarle las manos y desamordazar a los obreros para que vuelvan
a defender a su clase y fuercen, pacíficamente si es posible, la mejor
distribución de la renta nacional. Y Antorcha Revolucionaria está de acuerdo
con OXFAM y con Stiglitz y no con los sicarios de Lagunes ni con los represores
de la STPS. Por eso, y solo por eso, pedimos justicia y plena protección de la
ley para el legítimo sindicato de TAMSA: el que encabeza José Carlos Guevara Moreno.
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