LA
PACIENCIA TIENE UN LÍMITE
Samuel
Aguirre Ochoa
Los antorchistas veracruzanos
llevamos 20 días en plantón pacífico en la explanada de la Plaza Lerdo,
exigiendo al gobierno del estado cumpla los compromisos más urgentes que tienen
los colonos, campesinos, maestros, estudiantes y transportistas afiliados a
nuestro Movimiento. Hemos hablado reiteradamente con el gobernador interino,
Doctor Flavino Ríos Alvarado y con el Secretario de Finanzas, Lic. Antonio
Gómez Pelegrín, quienes han hecho compromisos en tres temas fundamentales: 1.
El pago de 40 millones de pesos del Presupuesto de Egresos de la Federación
2016 a las empresas, que a través de la Secretaría de Infraestructura y Obras
Públicas, ya firmaron el respectivo contrato y de otros 60 millones para concluir
obras que están en proceso; 2. La entrega de concesiones de taxis a un grupo de
trabajadores del volante con quienes se comprometieron desde hace varios años y
3. La regularización de algunos predios que adquirió la Dirección General de
Patrimonio del Estado, como Reservas Territoriales en algunos municipios del
estado.
Hemos esperado de manera
paciente, sin bloquear las calles y de manera pacífica, debido a que en las
pláticas sostenidas con ambos funcionarios han venido haciendo compromisos de
resolver. Pero conforme pasan los días la paciencia se ha agotado, pues sentimos
que las promesas de estos funcionarios han sido una burla, una forma de irnos
sobrellevando para que concluya la administración sin resolver nada. Debido a
esto el lunes 14 de noviembre se llevará a cabo una movilización dentro del
marco legal, pero de mayores dimensiones en las oficinas de la Sefiplan.
La actitud de estos
funcionarios ha llevado a que elevemos el tono de la protesta, pues al parecer
no entienden de otra manera. El Gobernador Interino y el Secretario de Finanzas
son los culpables de las movilizaciones, no sólo de los antorchistas sino de
varios grupos que lo han venido haciendo, con los consecuentes “daños a
terceros”.
No somos los únicos que
estamos reclamando se hagan los pagos de los recursos federales que llegaron al
estado y fueron desviados, pero estamos en todo nuestro derecho de exigir los
recursos que gestionaron los Diputados Federales Antorchsitas ante la
Secretaría de Hacienda. Esto por un lado. Por otro, la entrega de concesiones de
taxi no implica erogación de dinero, se trata de la expedición de un documento
en el que se le otorga una concesión a un conductor para que pueda prestar el
servicio de taxi, y aquí, hasta donde estamos enterados, hay funcionarios de
transporte público conectados con el más alto nivel del actual gobierno, que
están vendiendo las concesiones de manera ilegal en 60 mil pesos, y como los
antorchistas no están dispuestos a entrarle con este “moche” se les han negado
las concesiones. Y con relación a la regularización de los predios, los
funcionarios estatales alegan que en los convenios de adquisición de los mismos
faltan las firmas de los anteriores Secretarios de Finanzas y Directores de
Patrimonio del Estado, situación que no es atribuible a los colonos
solicitantes de vivienda, es una responsabilidad del mismo gobierno y, por
tanto, es él quien está obligado a subsanarla.
En Veracruz se presentaron y
se siguen presentado irregularidades muy graves, que los antorchistas empezamos
a denunciar desde hace más de 3 años. Lo hicimos por escrito y con
movilizaciones similares a la que llevaremos a cabo este lunes 14 de noviembre.
Es asombroso el grado de cinismo con el que se conducen los funcionarios arriba
citados, entre otros que se mantienen escondidos o con fuero.
El pueblo veracruzano debe
aprender que la única forma de ponerle un alto a la corrupción resultante del
actual modelo económico, que concentra la riqueza en unas cuantas manos,
dejando a la mayoría en la pobreza, es la organización y la lucha. La toma de
conciencia de que este modelo económico es injusto, que mientras predomine, los
problemas de las clases pobres no se resolverán nunca. La solución está en que
las clases trabajadoras tomen el toro por los cuernos y se decidan a luchar con
valor y con una concepción científica de cómo construir una sociedad más justa.
