Prosa aprisa
La
encuesta de Mitofsky
Arturo
Reyes Isidoro
“En
este mundo traidor, / nada es verdad ni mentira, / todo es según el color / del
cristal con que se mira”, dice la cuarteta del poeta español Ramón de
Campoamor.
Consulta
Mitofsky realizó una encuesta en viviendas en el Estado para evaluar al
gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares.
El
resultado me lo hizo llegar Roy Campos el 25 de abril y un dato relevante es
que menos del 40 por ciento de los veracruzanos lo aprueba.
Tiene
sus positivos, no se crea. Por ejemplo, está mejor posicionado entre la
paisanada que Enrique Peña Nieto.
Van
porcentajes: mientras que a Miguel Ángel lo aprueba el 39.9% de la población,
al mexiquense solamente lo palomea el 24.1%.
Mitofsky
hizo un comparativo con los niveles que tenía Javier Duarte en 2013 y con los
que terminó en 2016.
En
marzo de 2013 a Duarte lo aprobaba el 62.1% y en mayo de 2016 ya sólo el 30.4%.
Su desaprobación pasó en ese lapso de 37.1% a 67.8%.
En
sus primeros cinco meses, Yunes Linares tiene el 39.9% de aprobación pero lo
desaprueba el 58.8%.
¿Es
bueno o malo el porcentaje? Depende, como decía Ramón de Campoamor.
En
la elección del 5 de junio del año pasado votó sólo el 54.1% de la población
inscrita en el padrón electoral, de acuerdo al OPLE.
De
los 3,068,406 millones de votos que
hubo, Yunes Linares ganó con el 34.40%, lo siguió Héctor Yunes Landa con el
30.29% y en tercer lugar se ubicó Cuitláhuac García Jiménez con el 26.40%.
Aquí
debo hacer un alto para decir que no soy especialista en el manejo de números,
de cifras, pero trato de interpretar hasta donde mi capacidad me lo permite,
según yo.
Aunque
una es la población en general y otros
los ciudadanos inscritos en el padrón electoral, dentro del porcentaje
negativo que tiene su gobierno, podría decirse que ha tenido un ligero avance:
ganó con el 34.40% de los votos y hoy lo aprueba el 39.9% de la población.
Pero
lo llamativo, al menos para mí, es que ya como gobernador, en los primeros
cinco meses de su administración no rebasa el 40% de aceptación y menos alcanza
siquiera el visto bueno de la mitad de los veracruzanos.
¿Qué
ha pasado? ¿Por qué?
Como
candidato, despertó muchas expectativas entre los veracruzanos por sus ofertas
de campaña.
Político
habilidoso como lo es, supo explotar política y electoralmente la inconformidad
popular en contra de Javier Duarte.
Según
mi parecer, el 5 de junio de 2016 ese 34.40% con el que alcanzó el triunfo era
para él un gran capital político que debía conservar, fortalecer y acrecentar.
Lo
debía conservar y fortalecer porque no todos los que habían votado a su favor
lo habían hecho convencidos por su persona, sino muchos para castigar a Duarte
y de paso al PRI, o sea, lo favoreció el voto de castigo.
Pero
su avance es poco y hoy en muy corto tiempo ha perdido ya mucho apoyo de
quienes creyeron en él y votaron a su favor. Ya le dan la espalda.
El
7 de marzo pasado, dije en “Prosa aprisa” (“El PAN: su desventaja ante
Morena”):
“Creo
que fue un grave error llegar y despedir sin más a cientos, acaso miles de
trabajadores, que incluso creyeron en el cambio, que lo querían y que por lo
mismo votaron por su candidatura que fue votar por el PAN aunque ellos no
habían militado en ese partido por el corporativismo que ejercía el PRI, su
gobierno”.
“Ellos
esperaban que les fuera mejor. Las mujeres incluso lo veían hasta ‘guapo’ o
‘muy guapo’, más si comparaban su físico con el de Javier Duarte. A cambio, se
les dio una patada en el trasero sin alguna valoración de su experiencia y de
su capacidad, y para colmo no se les liquidó conforme a la ley”.
Me
referí al trato humillante que se le dio al echarlos, cómo a los que dejaron
les rebajaron el sueldo drásticamente, a la queja de que habían despedido a 20
pero contratado a 50 nuevos trabajadores, e incluso cité que los propios panistas
estaban dolidos y decepcionados porque no se les había cumplido con un empleo
en reconocimiento a sus méritos en campaña.
La
encuesta de Mitofsky refleja el descontento muy claramente.
El
81.0% de los desempleados lo reprueba, también el 61.1% de los jubilados. En
orden ascendente siguen: 59.5% de quienes tienen estudios de primaria o menos
(seguros votantes por Morena), 58.8% de los adultos mayores de 50 años y más,
56.2% de ¡las amas de casa!, 55.5% de las mujeres en general y 52.2% de los
veracruzanos entre los 30 y los 49 años.
Pero
también lo desaprueban, en porcentaje mayor al 50%: el 50.4% de personas de 18
a 29 años; el 51.6% de quienes tienen secundaria y preparatoria; el 51.7% de
los empleados; el 52.3% de los hombres en general; y el 53.1 de las localidades
urbanas. En promedio, el 53.8%.
Solamente
lo aprueban quienes tienen estudios universitarios y más en 56.3%, y los
estudiantes, en 55.2%.
No
deja de sorprender que incluso los alcaldes obtienen mejor calificación que
Peña Nieto y que Yunes Linares: los aprueba el 42.5% de la población y los
reprueba el 55.1%.
Habrá
que estar atentos a los resultados de las elecciones dentro de casi cuatro
semanas: si los desempleados salen a votar, habrá voto de castigo, pero, igual,
los jubilados se van a hacer sentir, y quienes menos estudios tienen ven como
esperanza a Morena. Pero no hay que descuidar a los adultos mayores de edad ni
a las mujeres y amas de casa, que éstas
arrean a toda la familia y a veces significan hasta cinco votos.
El
gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, pues, no crece hasta obtener la
aprobación de al menos la mitad de los veracruzanos, y esto estando a sólo 13
meses de la elección para renovar la gubernatura y elegir al Presidente.
El
resultado de la encuesta puede ser también una explicación de la caída de ánimo
que hay en el panismo estatal, donde ya no hablan de que van a ganar más de 100
alcaldías y su cálculo lo bajan ahora a unas 80.
Los
beneficiados del desencanto serán, no se dude, Morena y los demás partidos
considerados como chicos, que se pueden repartir un buen número de presidencias
municipales. El PRI se agenciará algunas como la de Perote con el doctor Juan
Francisco Hervert, la de Altotonga con Ignacio Morales, la de Coatzacoalcos con
Carlos Vasconcelos y la de Cosamaloapan con Tomás Carrillo, pero no muchas.
Gobierno no creará empleos
De
todos modos habrá que esperar para ver si el gobernador Yunes Linares da alguna
sorpresa y logra un repunte. Aunque no se cree.
La
inseguridad no cesa y no pasan de diez los procesados de la red delictiva de
Duarte cuando se ofreció en campaña que se detendría a todos y se les haría
devolver lo que se llevaron
Y al menos fue claro y
directo al declarar el lunes pasado que su administración no creará empleo
alguno en el sector público. Lo atribuyó a la situación económica.
Así que todos los
exempleados que fueron despedidos al llegar el nuevo gobierno y que tenían
esperanzas de que fueran recontratados saben ahora que deberán buscar otras
opciones. Doloroso para ellos pero, creo, mejor que les hayan dicho la verdad.
La confirmación deberá poner
en alerta a comercios pues seguramente perderán muchos clientes o sus ventas
bajarán al no haber ingresos para cientos, miles de trabajadores cesantes.
La noticia debió haber caído
bien en Morena: se asegura el voto de esos cientos, miles de resentidos con un
gobierno por el que votaron porque querían un cambio y les pagaron con una patada
por atrás. El efecto se verá el 4 de junio, ya falta poco. Mitofsky ya lo
adelanta.
Siempre sí viene Ochoa Reza
Sí, siempre viene el
dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, a darle calor a los candidatos
de su partido.
El domingo por la mañana se
reunirá en El Castillo, congregación de Xalapa, con militancia de la capital
del Estado, así como de los municipios de Actopan, Alto Lucero, Jilotepec,
Banderilla, Coatepec y Emiliano Zapata.
Al medio día, en Orizaba,
hará lo propio con los de los municipios de Río Blanco, Ciudad Mendoza, La
Perla, Ixtaczoquitlán e Ixhuatlancillo.
Por la tarde, en el puerto de
Veracruz comerá con empresarios y recorrerá algunas colonias en visitas
domiciliarias, para finalmente regresar a la Ciudad de México.
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