Los tiempos exigen un voto razonable en Veracruz
Juan Carlos Francisco Espinosa
Como todos sabemos, el próximo 4 de junio se
llevarán a cabo las votaciones para elegir a los alcaldes que representarán a
los 212 municipios del estado de Veracruz. Como mexicanos, no estamos ajenos a
este acontecimiento, pues el que nuestras demandas sociales sean atendidas,
depende en gran medida del candidato que logre la mayoría de votos dentro de
esta contienda electoral.
Durante todo el mes de mayo, veremos desfilar en
el carnaval electoral a los candidatos de los distintos partidos políticos, de
todos los colores y sabores; con gorras, playeras y pulseras, con el objetivo
de obtener el voto ciudadano el día de las elecciones. Sin embargo, el voto no
debe estar condicionado por un simple regalo, el cual por cierto de la noche a
la mañana desaparecerá.
Al contrario, los tiempos que corren exigen a
los veracruzanos un voto razonable, siempre tomando en cuenta que la verdadera
democracia está en el pueblo, por tanto, el voto antes que
nada, tiene que ser libre y razonado; con análisis a fondo de cuáles
son las propuestas que presentan los candidatos, en cuales de ellas van
realmente representados los intereses de las familias de escasos recursos, en
sí, que sean propuestas que hagan frente al problema de la falta de obras y
servicios, y sobre todo que impulsen el empleo, alimentación, salud, educación,
en síntesis que busquen un desarrollo para los pueblos y colonias donde existe
mayor pobreza.
No hay que olvidar, que los partidos no son
los únicos sujetos de derechos políticos, también el pueblo tiene el derecho a
participar, abierta y libremente, en la conformación del equipo de hombres que han
de gobernar y, sobre todo, en la toma de aquellas decisiones trascendentes que
impacten de modo decisivo en la vida y bienestar del pueblo trabajador.
Dentro de este contexto hay que destacar que
la entidad ha caído en un estado de parálisis total, la cual trae consigo el
incremento de inseguridad, desempleo, pero sobre todo, se deja ver el nulo avance
en materia de obra pública, es decir, no se impulsa el desarrollo del estado de
Veracruz. Todo esto hay que tenerlo en cuenta porque dentro del carnaval
electoral muchos personajes políticos se acercarán prometiendo la luna y las
estrellas con el fin de ganar la simpatía del pueblo, desafortunadamente, una
vez que logran sus objetivos se desentienden y olvidan los compromisos que
hicieron en campaña; para atender sus obscuros y mezquinos intereses personales
o para saquear las arcas de los ayuntamientos y desviar los recursos que el
pueblo paga a través de los impuestos, en sí, se dedican a robar a manos llenas
sin importarles que los colonos, campesinos, obreros, estudiantes y maestros,
tengan o no las condiciones necesarias de vivienda, alimentación, empleo,
educación, entre otras.
Para no caer en el tradicional engaño de los
políticos, es necesario un voto razonable, como lo ha venido inculcando el
Movimiento Antorchista, quien desde hace 43 años ha planteado que en México no
se trata de cambiar de partido en el poder, sino de cambiar de clase en el
poder, porque los partidos que hoy en día vemos, solo representan los intereses
de la clase poderosa, de los dueños de los grandes capitales, más no del pueblo
trabajador, que es el que realmente crea la riqueza nacional.
Desde luego, es importante y urgente que el
pueblo se politice y eduque, que como buenos mexicanos conozcan sus derechos
pero sobre todo los hagan valer ante cualquier coyuntura política; teniendo en
mente que el voto es una arma de lucha en manos del pueblo y como toda arma hay
que saberla manejar y eso requiere tener elementos que son: no abstenerse, del
menú de candidatos hay que escoger al menos malo para que nos gobierno y que el
voto del pueblo, o de una organización popular como el Movimiento Antorchista,
tiene que ser como un solo hombre, pues sólo así el voto tiene la fuerza para
que el día de mañana, en caso de que no se cumpla lo prometido, se salga a la
calle y se exija lo que se prometió en campaña.


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