Prosa aprisa
Sobre la autonomía de la CEAPP
Arturo Reyes Isidoro
Me había estado resistiendo
a tratar en esta columna el tema de la Comisión Estatal para la Atención y
Protección de los Periodistas (CEAPP) porque como dijera el extinto y siempre
bien recordado Filósofo de Güemez, una cosa es una cosa y otra cosa es otra
cosa.
Pero una opinión de
Guadalupe “Lupita” Mar, compañera mía desde hace muchos años, catedrática de la
Facultad de Ciencias de la Comunicación (Facico) de nuestra Universidad
Veracruzana, una opinión seria y autorizada la suya, expresada con verdadera
preocupación sobre el organismo y ajena a las miserias humanas que en varios
casos han aflorado de supuestos compañeros nuestros desde que se renovó la
CEAPP, me han animado a entrarle al toro por los cuernos (creo que será la
primera y última vez que me ocupe del asunto).
Dijo Lupita en conferencia
de prensa que es necesario que se legisle la designación de sus integrantes
porque no existe un mecanismo que establezca quiénes habrán de integrarla, por
qué los consejeros y el secretario ejecutivo fueron designados desde el aparato
gubernamental.
Reportera en su momento y
columnista hoy como en mi caso, la periodista oriunda de Poza Rica pero
radicada en el puerto de Veracruz casi desde siempre, planteó la necesidad de “estipular
la norma o sugerirla a los legisladores para que se clarifique la
representación de quienes la encabezan o incluso si es que debiera existir y
qué funciones debe tener específicamente”.
Ella no ha hecho más que
interpretar el sentir creo que de todos o al menos de la mayoría de quienes
somos verdaderos periodistas y nos consideramos como tales por derecho propio
porque lo tenemos acreditado con nuestros años de ejercicio como pueden dar fe
de ello nuestros fieles lectores.
Quienes integramos ahora la
CEAPP a partir de finales del mes pasado, todos, porque así lo establece la Ley
que la creó, fuimos propuestos por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares,
aunque algunos, al menos en mi caso –tengo el testimonio personal de otro
compañero, igual–, no aceptamos de inmediato. Yo tenía mis reservas y así lo
expresé.
El pasado miércoles 11,
durante un largo diálogo en el que nos escuchó con respeto y toda atención, el
Gobernador nos recibió en audiencia, la primera que otorgó a la CEAPP. En mi
caso le expresé que desde su creación yo era uno de quienes se había opuesto a
que se instituyera y que en realidad nunca me había interesado y que por lo
tanto casi ignoraba todo sobre ella.
Mi razón, le expuse, es que
no podía creer que el mismo gobierno que tomaba represalias contra nosotros, el
de Javier Duarte, creara una comisión que dizque nos iba a defender. Era una
verdadera contradicción. En los archivos están algunas columnas en las que
critiqué a algunos de sus integrantes por la ignorancia manifiesta que
mostraban con sus declaraciones sobre lo que es el trabajo periodístico y la
situación de los periodistas en Veracruz.
Le comenté que incluso yo
creí que iba a desaparecer el organismo pero que ya que nos había propuesto y
la Legislatura aprobado, había entonces que hacer lo correcto para lo que le
pedí su apoyo a la propuesta que interpretando el sentir de todos había hecho
el compañero Mussio Cárdenas Arellano, de que dotara a la CEAPP de autonomía
real para que ya no fuera ningún gobernador en el futuro quien propusiera a los
integrantes, que se legislara al respecto, exactamente la misma inquietud que
ha expuesto Lupita Mar.
No dejé de recordar que él
había sido el impulsor de dotar de autonomía plena a la Universidad Veracruzana
durante el gobierno de Patricio Chirinos, y le dije que la primera vez que nos
habíamos reunido todos antes de que rindiéramos protesta en el Congreso local,
incluso sin conocernos algunos, el primer tema del que se había hablado, con el
que habíamos llegado, era el de buscar la autonomía verdadera del organismo.
Yunes Linares no sólo se
mostró receptivo, sino que nos respondió que le habíamos ganado la iniciativa e
incluso nos anunció que en ese mismo momento instruía que se dotara de local
propio a la Comisión. Seguramente, en su momento, en su calidad de titular del
Ejecutivo del Estado, habrá de informar públicamente con detalles al respecto,
o cuando tenga la Iniciativa de Ley respectiva.
En lo personal quiero dejar
claro que cuando se me invitó no se me impuso ninguna condición ni se me ha
intentado dar indicación alguna, que además no aceptaría. Creo que es el caso
de mis demás compañeros.
Algo que se expuso durante
la mesa de trabajo fue que durante los pasados actos vandálicos, ni por parte
de los vándalos ni por parte de los policías se había agredido a algún
reportero, por lo que nuestra petición era que esa sea la constante: que las
fuerzas de seguridad y los mismos funcionarios sean los primeros en respetar el
quehacer periodístico, a lo que se comprometió. Hubo más temas, todos
relacionados con la función propia de la Comisión, sobre los que por su
secrecía no se puede decir más.
Mis compañeros Ana Laura
Pérez Mendoza, presidenta (la elegimos en votación democrática los consejeros),
y el secretario ejecutivo Jorge Morales están trabajando, incluso enfrentándose
a los intereses creados que se resisten a ceder y que hasta han buscado
padrinos influyentes para que los sostengan. Nos han informado de muchas
anomalías que han encontrado, pero que tampoco en este espacio voy a ventilar
porque corresponden al ámbito interno.
Digo líneas arriba que nunca
me interesé por la Comisión hasta ahora. He leído la Ley que la sustenta y su
normatividad. Creo que lamentablemente muchos hablan de ella desde su desconocimiento
y, tengo que decirlo bajo mi propia responsabilidad y de nadie más, algunos
sólo ven al organismo como si fuera un botín. Jorge Morales –eso creo que nadie
se lo perdona– está tratando de adelgazar la nómina e incluso ya hizo reducción
de su presupuesto (todos nos fuimos de espaldas cuando nos enteramos que en el
pasado reciente hubo alguien que cobró un aguinaldo de ¡186 mil pesos! cuando a
la verdadera tarea sustantiva se dedica lo mínimo).
Una propuesta que hemos
hecho es que dado que se manejan recursos públicos, sea el Orfis el que fiscalice
el manejo de los mismos, pero todo conforme a las normas legales-administrativas
y no a capricho de nadie. En el pasado, la misma que fiscalizaba era la misma
que permitía las anomalías, según se nos ha informado.
Lo ideal será que nunca se
agreda a un periodista en Veracruz. El Gobernador ha reiterado su compromiso de
respeto absoluto a los periodistas y a su trabajo. Pero dado que el organismo
existe, al propio Ejecutivo –como también a quienes ahora formamos parte de él–
lo va a honrar que sea una Comisión de periodistas para defender a los
periodistas y que se le dote del mecanismo legal para que a través del método
que se cree sean ellos mismos quienes designen a quienes deban defender sus
intereses, para lo cual ya está dando los pasos necesarios y de cuyos detalles
estaremos pendientes.
En mi época de reportero –lo
he comentado internamente– nosotros mismos nos defendíamos solos. Pero, me han
dicho, los tiempos han cambiado y ahora mis compañeros están expuestos a
riesgos y peligros que no existían antes. Entonces, hay que buscar protegerlos.
A los integrantes de la CEAPP nos anima
esa intención aunque, lo repito, deseamos que mejor no se agreda ni se atente
contra uno solo. También, aunque calladamente, se trabaja en la acción
preventiva con instancias del gobierno.
No me volveré a ocupar del
tema. Mejor trabajo callado pero efectivo. De las opiniones críticas, aunque
algunas sean con dolo para algunos de mis compañeros, qué bueno que se
expresen. De eso se trata, de que todo mundo diga su verdad y de que se
garantice el clima para que lo puedan decir. Nosotros somos los primeros que
debemos poner el ejemplo de respeto y tolerancia para poder exigírselo con
autoridad al gobernante.
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