Acto
de contrición o el despertar del Dragón
Sabino
Cruz V.
La
insolvencia financiera que encontrará el gobierno entrante, la falta de
liquidez para cubrir los pagos más urgentes, junto a la desolación a la que nos
han llevado los últimos sucesos, nos obliga buscar la salida más digna y
decorosa para no seguir siendo referente mundial de la corrupción y cómplices
pasivos del “robo del siglo” por ser copartícipe de un delito que por varias
generaciones no se conseguirá exculpar.
Como
en reiteradas ocasiones y por diversos medios se ha expuesto que atrapar a
Javier Duarte de Ochoa, junto con su familia cercana y colaboradores, para
llevarlo a proceso judicial, sin que se recupere cada peso y centavo que se
embolsaron, las propiedades que se adjudicaron, el deterioro ecológico, así como el daño a la sique que
causaron, no resolverá la situación económica en la que nos encontramos sumidos
desde hace más de un seis años; ni regresará la confianza en la política y los
políticos, ni mucho menos dará tranquilidad a las miles de familias que han
sido violentadas por el crimen organizado, como tampoco conseguirá que los
enfermos abandonados en los centros de salud pública recobren la esperanza de
vida.
Quizás
palíe un poco el enojo colectivo y sirva de catarsis social, pero con eso no se
pagaran los salarios de los policías municipales, de los trabajadores del área
de vectores de la secretaría de salud, de los maestros en activo/jubilados
estatales y se reactiven los servicios administrativos de los alcaldes que
tienen tomado el Palacio de Gobierno y Casa Veracruz.
Lo
que quizás si ayude un poco será el que, en un acto de lealtad a Veracruz y
dignificación del apellido, los funcionarios, hombres/mujeres de esta
administración, dejen de seguir mintiendo, negar las evidencias que los
inculpan y, de cara a la nación, confiesen todas las tropelías, perjurio e
injurias cometidos por sí mismo o por el otro.
Que
el interino, Flavino Ríos Alvarado, diga en Radio Televisión de Veracruz que él,
ni el secretario de finanzas y planeación [Antonio Gómez Pelegrín] no se robó un
solo centavo, o reconozca que facilitó un helicóptero al ciudadano Javier
Duarte de Ocho porque “no sabía si existía o no orden de aprehensión” [acto que
negó y reto al gobernador electo de que lo demostrara]; o que el mismo Gómez
Pelegrín ahora declare que el prófugo le ordeno que utilizara los recursos
etiquetados para cubrir deudas, no ayuda en nada al caos/desorden en que los
que se encuentra la Entidad.
Con
qué calidad moral “El Interino” habla de que “nos hemos manejado con absoluta honestidad,
transparencia, legalidad” y que los servidores públicos [del que ahora es jefe]
se conducen con legalidad, con honradez, con transparencia y con eficiencia, si
él más que nadie conoce lo que hay en el “fondo de la olla”, es decir, la
podredumbre del priismo veracruzano.
Cómo
creerle al diputado de la LXII Legislatura, dos veces subsecretario de gobierno
(Miguel Alemán y Javier Duarte), secretario de gobierno (Javier Duarte), notario
público, “factótum de la política veracruzana” (D. M. Pérez, elpais.com
08/11/2016) que no tuvo noticias de las primeras denuncias de la Auditoria
Superior de la Federación ante la Procuraduría General de la República de los
“desvíos de fondos de Javier Duarte de Ochoa (2013)”; o que de haber sabido
como estaban las cosas no “hubiera aceptado ser gobernador”, y por mismo no
estaba enterado de la crisis tan profunda.
Si
dejaran de seguir mintiendo estos varones del poder, sí en un acto portentoso
en la Plaza Lerdo, todos y cada uno pidieran perdón al pueblo veracruzano por el
daño irreversible que hicieron, que se desprendieran del diez por ciento de
bienes materiales: casas, ranchos, inversiones, menaje, obras de arte, etcétera,
la promesa de auto exiliarse de la política y lo político por el resto de días
que les quede de vida, Veracruz empezará a levantarse de la ruinas.
Nombres
como el Miguel Alemán Velasco, Fidel Herrara Beltrán, Carlos Brito Gómez,
Felipe Amadeo Flores Espinosa, Reynaldo Escobar Pérez, Juan Nicolás Callejas
Arrollo, Héctor Yunes Landa, Nohemí Guzmán, Xóchitl Adela Osorio, Gina
Domínguez, que se han enriquecido y empoderado, deben ser los primeros en dar
la cara y en un acto de honesto de arrepentimiento por el mal que le han
causado a los veracruzano, encabezar la cruzada por el rescate de los valores,
principios y finanzas del Estado.
Veracruz
está en pie de lucha. Su orgullo y dignidad ha sido pisoteado por la avaricia
de hombres y mujeres de criados en mala cuna. Los veracruzanos sabemos cómo estar
por encima de las circunstancias; como también sabemos exigir por la vía que
sea necesaria el respeto a nuestra dignidad y el derecho al trabajo, la salud,
educación, vivienda, seguridad y riqueza material/espiritual. No despierten al
dragón de Augusto Monterroso.
Comentario
Breve
Triste
y lamentable la noticia que circula en las Redes el deterioro de la salud de
dos valiosos bailarines veracruzanos, que en su tiempo contribuyeron al lustre
de las artes escénicas veracruzana: Isandra Reyes Becerra y Federico
Torreblanca. Ambos
requieren de costosas intervenciones quirúrgicas que están fuera de su alcance
financiero (la una de implantación de prótesis en las rodillas y el otro de
válvulas en el corazón.
Pero
más lamentable y reprochable es la “falta de humanidad, sensibilidad,
educación, atención y hasta buen tino político” (Hiram Abif Mezriv) de la
facultad de danza, sus maestros, alumnos y directivos para solidarizarse con
esta causa. Situación que se repitió semanas antes, con Jorge Luis Ortiz
Alarcón que no tuvieron “el detalle ni la delicadeza de enviar ya no digamos
una corona, ni flores (…), pero si mínimo un representante para hacer extensivo
el duelo a sus familiares…” (Ídem) La
indolencia con la que en reiteradas ocasiones se conducen los miembros de la
comunidad dancística local, no abona a la cohesión, ni mucho menos al orgullo
de pertenencia de la danza escénica en cualquiera de sus expresiones.
Si
usted quiere apoyar a la causa, por favor hágalo a estas cuentas: Isandra Reyes
Becerra. Débito Perfiles Banamex N°: 5204 1648 8679 9193. José Federico
Torreblanca. Débito Perfiles Banamex N°: 5256 7800 2414 3494. Débito Nómina HSBC
N°: 4910 8960 4717 1261
Tags:
Columnas
