Crónicas
urgentes
El día
que el presidente entregó el poder
Claudia
Constantino
La tradicional cuesta de enero, este 2017, en
realidad se ha convertido en una concatenación de eventos políticos y sociales,
pero sobre todo económicos que pueden llevar al PRI nuevamente fuera de Los
Pinos. Como si se tratase de un plan perverso, el presidente decretó el mismo
día otro “gasolinazo” y también el incremento a las tarifas de la energía
eléctrica para industrias y negocios.
Las
protestas sociales no se hicieron esperar y, aunque se vieron empañadas por
actos de vandalismo, que los suspicaces suponen fueron orquestados desde los
círculos del poder, lo cierto es que incendiaron el ánimo contra las medidas
presidenciales que, como el propio Peña Nieto ha salido a tratar de explicar,
fue lo único que se le ocurrió a él y su nutrido grupo de expertos, para no
tener que cancelar programa sociales y servicios prioritarios como los de salud
o educación, que afectaría a los más desfavorecidos.
Entre
quienes han salido a responder al presidente, haciéndole ver su falta de
pericia como estadista, destaca Cuahutémoc Cárdenas; preocupado e indignado,
dijo exactamente qué hubiera hecho en su lugar. Además, destacó que ningún otro
actor político ha tenido una respuesta adecuada al problema, lo que ha
acrecentado las múltiples protestas ciudadanas espontáneas. Habló de la
insensibilidad política con la que ha sido tomada la decisión de liberar el
precio de la gasolina, justo ahora.
Aprovechando
la credibilidad de la que goza Cárdenas, especialmente si se trata de PEMEX,
fue muy específico en las medidas que habría tomado de estar en el lugar de
Enrique Peña Nieto. Recordó que, en contrario, la credibilidad del gobierno de
EPN es igual a cero y, por último, convocó a todos a defender la industria más
importante del país.
A
pesar de las estrategias provocadoras que se han denunciado para desacreditar
la protesta social, algo en lo que todos coinciden es que el hartazgo de los
mexicanos ya es mayúsculo y que la sociedad se está organizando como nunca para
manifestarlo. En el zócalo de la Ciudad de México, hoy, nuevamente fue quemada
una figura de Enrique Peña Nieto rociada previamente con gasolina.
Son
muchos miles quienes aseguran que en este inicio de año, el presidente ha
encendido la mecha para que arda México. Por otra parte, en las redes sociales
se advierten los llamados a actuar con inteligencia y mesura. La socióloga,
escritora e historiadora Sara Sefchovich advirtió en exclusiva que:
“Mienten
los que dicen que el tejido social está roto en México. Es precisamente el
tejido social el que sostiene una economía alterna, que permite a las familias
salir adelante y contener el estallido social. Hay empleos generados por los
que gozan de un trabajo estable, que para desarrollarlo requieren de ayuda
doméstica, por ejemplo. También hay un sin fin de negocios que operan con
capital en efectivo y así se sostienen.
Hay vecinos, amigos, parientes que se ayudan entre sí. Redes ciudadanas
que funcionan muy bien y el gobierno ha comenzado a enterarse de su tamaño y
fuerza”.
Continuó
explicando que: “a México ¿cuándo no lo han saqueado? La diferencia es que hoy
estamos mejor comunicados entre nosotros y la tecnología juega un importante
papel en el descontento social que estamos viviendo en México. Los políticos no
van a cambiar. La clase política mexicana no entiende. Pero la que ya cambió
fue la sociedad mexicana. Los cambios sociales son muy lentos, pero definitivos
y estamos observando muchas diferencias con las anteriores generaciones de
mexicanos gobernados por un sólo partido. Tampoco somos los mismos que creímos
que la solución era la alternancia, porque ya nos demostraron que son los
mismos políticos vestidos de diferente color”.
Al
parecer, México está a punto. A punto de vivir transformaciones importantes,
también para impulsar a ciudadanos más enterados y participativos. La venda ya
no está sobre los ojos de la mayoría de los mexicanos, y la clase política
comenzará a ver que ya no están solos, que manipular a la opinión pública ya no
es tan sencillo, ni comprar conciencias o votos a granel. Tantos errores
comienzan a despertar la auténtica protesta social y a empoderar a la
ciudadanía.
Nuevo
año, nuevos tiempos. Nuevos aumentos, nuevos atropellos. Nuevas estrategias
para conducir al país por caminos desconocidos, pero nuevos. Hay un México
harto de las mismas caras, las mismas prácticas, pero sobre todo de los mismos
resultados. Este es un país de jóvenes y, como reconocía el sociólogo Zygmunt Bauman, quien murió hoy a los 91 años, en completa
lucidez: “Ahora, el 51% de los jóvenes titulados universitarios están
desempleados, y los que tienen trabajo, tienen un trabajo muy por debajo de sus
cualificaciones. Los grandes cambios de la historia nunca llegaron de los
pobres de solemnidad, sino de la frustración de gentes con grandes expectativas
que nunca llegaron”. Ya veremos si EPN
ha entregado el poder.
Cualquier comentario para esta columna que
desea para ustedes un 2017 lleno de buenos cambios a:
aerodita_constantino@hotmail.es

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