Ángel Rafael Martínez Alarcón
El padre Zilli, como cariñosamente se le conoce por su
feligresía. Ha muerto el pasado 24 de noviembre, en una fecha simbólica en la
historiografía veracruzana, en el 2016, se conmemoraban los 200 años de la
caída del puerto insurgente de Boquilla de piedras, acontecida en 1816, así
como el 169 aniversario del fusilamiento de los tenientes del ejército Alcalde
y García en el marco de la intervención norteamericana a nuestro país. En
esta fecha retorna a la vida eterna.
Mi niñez está muy estrechamente relacionada con
el Padre Zilli; quien a principios de los años 70 del siglo XX, fue designado
como primer párroco de la parroquia de Nuestro Señor del Calvario, uno de
los primeros templos construidos en el colonial pueblo de Xalapa. También
fue al primer sacerdote que conocí. Era un joven sacerdote que
regresaba de una breve estancia en el Colegio Pío Latino Mexicano en
Roma. Don Emilio Abascal y Salmerón, segundo. Arzobispo lo designó
como párroco en el Calvario. Eran los primeros años en que se ponía en
funcionamientos los acuerdos y decretos del Concilio Vaticano II.
Con su fallecimiento el jueves 24 de noviembre
del 2016; al recibir la noticia por parte de Celeste del Ángel Martinez,
miles de recuerdos se vinieron a mi mente, así como el dolor en mi corazón,
pues el Padre Zilli, fue mi primer catequista que me llevó a conocer a
Dios, pues para un pequeño niño ver al sacerdote delgado y alta, de
brillantes ojos azules, y siempre muy amable sin importar a la edad. En esos
años también el colegio Teresita, a unas cuantos metros de la parroquia del
Calvario, trabajaba la madre Angélica, delgada y también de ojos de color, así
la religiosa y el sacerdote le dieron mucha vida a la parroquia del Calvario.
Hoy recuerdo las conversaciones de mis mayores, sobre él joven sacerdote quien
trabajaba en la parroquia y al mismo tiempo en la Universidad Veracruzana,
siempre teniendo tiempo para todos, con una sonrisa a piel de labios.
La parte más emocionante fue sin duda alguna el
15 de agosto de 1974; cuando por vez primera recibí junto con mi hermana gemela
Rosario, La primera comunión: el cuerpo y sangre de Cristo me fue
dado por el Padre Zilli, previa confesión de mis pocos pecados de mi
niñez. También recuerdo con mucho cariño, las posadas organizadas en la
Parroquia, y don José B. Zilli siempre supo reconocer a sus ovejas así
hubieran pasado las décadas. En el año jubilar de 1975; nos conversaba
sobre la apertura de la puerta santa en la ciudad de Roma, y nos describe Roma
con una pasión que los niños nos despertaba el sueño de ir a conocerla.
Durante su paso por la Parroquia del Calvario,
fundó el coro juvenil de misa de doce, las primeras comunidades de la
renovación carismática del Espíritu Santo, siendo el promotor de la
introducción de las primeras comunidades del Camino Neocatecunal, en 1974, por
la amistad con Pbro. Alberto Zamora Salicrup (+) ; experiencia extendida
por el país, gracias al apoyo del P. Zilli y del arzobispo Emilio
Abascal y Salmerón y el obispo Sergio Obeso Rivera.
Don José B.Zilli,
es sin duda que fue pionero en la presencia del clero en los medios de
comunicación en Veracruz, sus colaboraciones semanales en las páginas de Diario
de Xalapa y más tarde en el semanario Punto y Aparte. Sin olvidar sus cápsulas
en radio local de la ciudad. Vocación que ejerció hasta el último día de vida,
colaborando para las páginas del semanario Alégrate, desde su fundación en
2004, escribió la página editorial y su columna.
Su partida del Calvario, significó un gran dolor
para comunidad parroquial, las ancianas fueron las primeras en poner el
grito en cielo, para mi sentía que perdía a un amigo querido, que había sido
muy generoso en los ensayo del acolitado. Amistad que se mantuvo al paso de los
años, siempre con el cariño de mi pastor.
Con el pasar de los años, coincidí en
muchas trincheras de la actividad cultural en la ciudad como en Universidad
Veracruzana, en 1986, con la publicación de Braceros italianos para México
(La historia olvidada de la huelga de 1900), en tuve la oportunidad en
décadas atrás escuchar los problemas de la investigación; en la presentación
del libro me tocó servir el vino tinto de honor.
Mis primeros días como universitario en la
antigua unidad de humanidades de la UV, en sus pasillos, fuí recibido con el
cariño de siempre, él fungía como director de la facultad de filosofía y yo
estudiante de la carrera de historia, así siempre pendiente de mis avances
académicos y las novedades bibliográficos.
Con la revolución tecnológica del internet y de
las redes sociales, don José B Zilli, supo utilizarla para difundir su
pensamiento, filosófico como religioso e histórico. Así se mantenía informado y
interactuando con el mundo por medio de las redes sociales.
En los últimos años nos frecuentamos poco, pero
gracias a los buenos oficios de Fernando Rueda, nos intercambiamos
saludos. Hoy su regreso a la casa del Padre, nos dejó un gran hueco en la
iglesia particular de Veracruz, al mundo universitario, y sobre todos aquellos
que gozamos de su amistad.
En año del
2002, el escritor Segio Pitol,[1]
escribó: Fue hace cuarenta y cinco o
cuarenta y seis años cuando tuve la suerte de conocer al padre Benigno Zilli
Manica, en la ciudad de Xalapa. Éramos jóvenes entonces y casi de la misma
edad. Le llevo un año de más. Pero él me llevaba por delante muchos estudios, muchos
conocimientos y más amplios que los míos, y había logrado hacerse de una
envidiable disciplina académica, que a mí me faltaba por entero. Me había yo
instalado en Xalapa con el objeto de escribir mi tesis que había debido
presentar diez años atrás, y cuyo título profesional requería obligatoriamente
para incorporarme a la carrera diplomática. En cambio él, el más joven, había
obtenido ya desde hacía diez años una licenciatura en filosofía en la
Universidad Gregoriana de roma, y un doctorado, también en filosofía, en una
universidad alemana, en Bonn. En una ocasión el padre Zilli pasó por la
editorial universitaria donde yo trabajaba. Allí nos presentamos. Como todos
ustedes deben saber, el padre Zilli tiene una capacidad de comunicación humana
excepcional. Los doctores surgidos de una universidad alemana, asumen por lo
general una actitud hacia los demás como si fueran un monumento de sí mismos.
Parecería que su primer movimiento después de lograr el doctorado fuera abolir
el humor, la cordialidad, y a veces, hasta las buenas maneras. Nada de eso
ostentaba el Dr. Zilli Manica. Era todo lo contrario. A los cinco minutos de
conocernos conversábamos como si fuésemos amigos de mucho tiempo. Claro,
coincidíamos en varias circunstancias. Nuestros antepasados eran nativos de la
misma región de Italia, Belluno, en la Venecia alpina, seguramente viajaron en
el mismo barco, y en México se instalaron en el mismo lugar, la colonia Manuel González, a quince kilómetros de
Huatusco. No tenemos lazos de familia directos, pero nuestros apellidos están
entreverados por los enlaces nupciales de algunos familiares. Su segundo
apellido es Manica y una hermana de mi abuelo paterno se casó con una Manica;
él tiene un tío pólitico Zucolotto y yo tengo otro por haberse casado con la
hermana mayor de mi padre. Ahora, me imagino, esa red de apellidos debe ser
inmensa, tejida por los matrimonios de centenares de primos, sobrinos y hasta
aún sobrinos nietos…

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