El "culpable" no era Veracruz: La verdad sobre el gusano barrenador y la crisis que expone a la ganadería mexicana 🐄🚨💰
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Cuando se desata una crisis, lo más fácil es buscar un culpable. La noticia de un caso de gusano barrenador del ganado en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, que había sido transportado desde Veracruz, encendió las alarmas y llevó a muchos a señalar al estado del sur como el origen del problema. Sin embargo, los datos técnicos y la realidad logística del sector pecuario demuestran que esta historia es mucho más compleja que una simple acusación. El verdadero problema no es de un solo estado, sino de un sistema que necesita modernizarse para proteger a toda una industria.
¿Qué es este viejo enemigo que regresó?
El gusano barrenador (GBG) es la larva de una mosca parásita (Cochliomyia hominivorax) que se alimenta del tejido vivo de los animales de sangre caliente ``. Tras un esfuerzo binacional de más de 20 años, México fue declarado libre de esta plaga, un logro que ahora está en riesgo . El brote resurgió en el sur del país en 2024 y ha continuado su avance inexorable, con el caso de Nuevo León marcando la detección más septentrional y peligrosa para la industria estadounidense.
La verdad detrás de la "denuncia"
La información sobre la procedencia del becerro infestado no fue el resultado de una denuncia en los medios o de una acusación entre estados. Fue una confirmación técnica. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) de México detectó el caso y notificó al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que posteriormente lo comunicó a la prensa. El becerro de 8 meses formaba parte de un lote de 100 cabezas de ganado que había sido trasladado desde Minatitlán, Veracruz, hasta un corral de engorda en Nuevo León.
En este contexto, el titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPA) de Veracruz, Rodrigo Calderón Salas, aclaró un punto crucial: la mayoría del ganado que se moviliza hacia el norte, proveniente de Chiapas, Centroamérica, Oaxaca y Tabasco, atraviesa y descansa en los corrales de Veracruz [User Query]. Con esta declaración, se quita la etiqueta de “culpable” y se expone una vulnerabilidad sistémica: la falta de una trazabilidad completa que garantice la sanidad del ganado en cada etapa del transporte.
La Estrategia Binacional: Unidos para la contención 🤝
Ante la amenaza, México y Estados Unidos han intensificado sus esfuerzos para combatir la plaga.
En México:
SENASICA ha establecido puntos de revisión en las fronteras de Veracruz con Tabasco, Chiapas y Oaxaca para controlar el paso del ganado.
La estrategia principal es la Técnica del Insecto Estéril (TIE), que consiste en liberar millones de moscas macho estériles para que se apareen con las hembras silvestres, impidiendo la reproducción ``.
Actualmente, la única planta que produce estas moscas se encuentra en Panamá, pero ya se están construyendo laboratorios adicionales en Chiapas y Texas para aumentar la capacidad de producción y crear una barrera de contención más efectiva ``.
En Estados Unidos:
El USDA ha calificado la situación como una “prioridad de seguridad nacional” y ha implementado un plan de cinco puntos para proteger sus fronteras.
Como medida preventiva, los puertos estadounidenses permanecen cerrados a la importación de ganado, bisontes y caballos procedentes de México, lo que ha generado una crisis económica de gran magnitud.
El costo de la plaga: Pérdidas multimillonarias y precios más altos
El brote y las restricciones de importación han golpeado duramente a la ganadería mexicana. Se estima que las pérdidas acumuladas ascienden a entre 400 y 800 millones de dólares, con al menos 650,000 cabezas de ganado que no han podido ser exportadas.
Pero el impacto no se queda en la frontera. A pesar del excedente de oferta, el precio de la carne de res ha aumentado más de un 25% en el mercado nacional, con el kilogramo llegando hasta 240 pesos en algunas carnicerías [16]. Este fenómeno se debe al incremento en los costos de producción y a los protocolos de movilización que los productores deben asumir.
En última instancia, el caso de Sabinas Hidalgo es un espejo de las vulnerabilidades del sistema. No se trata de culpar a un solo estado, sino de la necesidad urgente de fortalecer la bioseguridad, mejorar la trazabilidad y asegurar una cooperación binacional efectiva para proteger el futuro de una industria vital para la economía de México.


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