Prosa aprisa
Chuza
en Salud, contra exs
Arturo
Reyes Isidoro
Para quienes no somos especialistas en el juego del
boliche o bolos, chuza es el lance que consiste en derribar todos los palos de
una vez y con sólo una bola.
Chuza, me entero en el Diccionario de la Real Academia Española, es un término usado en
México y también tiene otra connotación: acabar con algo, destruirlo por
completo.
En la enciclopedia libre Wikipedia me entero que en la antigüedad en Egipto ya se jugaba a
los bolos, pero también lo hacían los griegos y los romanos; que en la Edad
Media fue popular en Alemania y en los Países Bajos.
Pero no, no me estoy preparando para entrar como
comentarista al mundo deportivo, busqué el concepto porque chuza es la que
pretende hacer el Secretario de Salud, Arturo Iván Suárez Villa con sus
inmediatos antecesores, así como también con quienes fueron sus jefes.
Alguien, que no es el diabólico consejero de Donald
Trump, Steve Bannon, a quien acusan de haber filtrado la versión de que el
troglodita presidente norteamericano pensaba enviar tropas a México, filtró a
los medios locales sólo la primera hoja de la denuncia del doctor Suárez Villa.
La nómina de acusados es completa: Fidel Herrera Beltrán,
Javier Duarte de Ochoa, Luis Fernando Antiga Tinoco, Pablo Anaya Rivera, Juan
Antonio Nemi Dib y Fernando Benítez Obeso, exgobernadores los primeros,
exsecretarios de Salud los demás. Pero también, de primer nivel, los
excontralores generales del Estado Clara Luz Prieto Villegas (con Fidel) e Iván
López Fernández, Mauricio Martín Audirac Murillo y Ricardo García Guzmán (con
Duarte).
Y más abajo, los exdirectores de Administración de SESVER, Timoteo Aldana Carreón,
Ricardo Sandoval Aguilar, Pedro Manuel Solís García y Hugo Odón Flores Lira,
así como Mirna del Rosario Díaz y quienes resulten responsables representantes
de empresas presuntamente fraudulentas.
Hasta donde se alcanza a
leer el documento filtrado, a todos ellos se les acusa “por hechos que pudieran ser constitutivos de los delitos de abuso de
autoridad, incumplimiento de un deber legal, ilícitos que se encuentran
previstos y sancionados por el Código Penal vigente en el Estado, así como los
delitos previstos y sancionados por la Ley General de Salud y los delitos que
resulten”.
Lógicamente, no se conocen
los detalles de los presuntos hechos delictivos porque no se filtró completo el
documento, pero por el momento en que se da a conocer públicamente, así sea en
forma parcial, sin duda tiene el efecto de una carambola de tres bandas, para
brincar a otro juego, el del billar, aunque se trataría de un carambolazo
político.
Primero, es dable pensar que
ya se terminaron de investigar todas las anomalías investigables en el sector,
tanto en lo que corresponde a la administración de Herrera Beltrán como a la de
Duarte de Ochoa. Seguramente la denuncia va acompañada de un verdadero cúmulo
de pruebas, más las que pudieran surgir durante el desarrollo del proceso
legal.
De que hay delitos que
perseguir, ni quien lo dude. Ya el Secretario de Salud federal, José Narro Robles,
confirmó que en el
sistema de salud del Estado se encontraron irregularidades que calificó de
“indignantes y dolorosas”, como 17 toneladas de medicamento caduco y 47 mil
pruebas sin registro sanitario para detectar VIH-sida. El funcionario es priista
y de un gobierno priista, o sea, insospechable.
Pero es
indudable que la denuncia y sus consecuencias impactarán en Fidel (Duarte ya
está prófugo y escondido tratando de evadir la acción de la justicia), quien
ahora ya no sabe –eso se infiere– de qué lo acusan y si el amparo que obtuvo lo
pone a salvo de que pudieran detenerlo. Para efectos políticos, continuará sin
poder operar directamente en el Estado, como era su intención.
Me atrevo a
pensar también que la denuncia, o la filtración del documento de denuncia,
puede ser en represalia porque piensen que él está influyendo en los diputados
priistas y “mixtos” para que no le autoricen al gobernador Miguel Ángel Yunes
Linares la reestructuración de la deuda de la administración pública estatal,
que lo pone en un verdadero aprieto, tanto que ayer advirtió que si lo bloquean
en la Legislatura, en abril habría un déficit de 25 mil millones de pesos que
llevaría a la insolvencia para pagar sueldos y prestaciones de la burocracia.
Si eso fuera, la
denuncia-calambre podría ser un instrumento para negociar la aprobación de la
propuesta del gobernador. Habrá que esperar el desarrollo de los
acontecimientos.
Aunque también,
la filtración de una parte del documento impactará, en lo inmediato, en las
aspiraciones políticas de al menos tres de los denunciados: Pablo Anaya Rivera,
que aspira a ser candidato a presidente municipal de Poza Rica por el partido
Movimiento Ciudadano; Iván López Fernández, que pretende lo mismo por el
municipio de Emiliano Zapata, aunque como independiente; y Ricardo García
Guzmán, quien estaría considerado por el PVEM para ser postulado al mismo cargo
por el municipio de Pánuco.
Sorprende que
este último haya sido denunciado, pues se le consideraba aliado del gobernador
Yunes y hasta se llegó a especular que repetiría en el cargo o formaría parte
del nuevo equipo de gobierno. ¿Se le está castigando porque su hijo Rodrigo es
diputado local por el Partido Verde, cuya franquicia es propiedad de Fidel
Herrera Beltrán?
La denuncia daña
políticamente a la familia porque ante sus paisanos daría la idea de que el
gobernador les ha retirado su apoyo.
La acción contra
Antiga Tinoco estaría ligada a Fidel, pues fue su Secretario de Salud.
El doctor Anaya
Rivera fue el primer Secretario de Salud con Javier Duarte, aunque éste lo
renunció el 7 de marzo de 2013, cuatro días después de que la Auditoría
Superior de la Federación dio a conocer los resultados de la revisión de la
Cuenta Pública 2011 donde no se pudo comprobar la aplicación de 72 millones de
pesos que estaban destinados al Seguro Popular.
Nemi Dib ha
estado enfrascado en la polémica mediática defendiéndose de haber estado
involucrado en los ilícitos de la dependencia y haciendo acusaciones contra los
otros involucrados ahora en la denuncia, en especial contra su sucesor Benítez
Obeso y el administrativo Sandoval Aguilar.
Benítez Obeso
gozaba de una buena imagen como médico y administrador cuando estuvo en el
Centro de Especialidades Médicas de Xalapa, pero haberse quedado callado ante
tantas anomalías que seguramente conoció adentro ya como titular de la
Secretaría lo ha envuelto en el escándalo y corre el riesgo de terminar
procesado penalmente.
Todos los
administrativos resultarían involucrados porque necesariamente por acción u
omisión participaron en las anomalías, y los excontralores por no haber actuado
en su momento o no haber denunciado todo lo que tenían que haber señalado.
El escándalo,
pues, sigue dominando el espacio mediático, pero hasta ahora relacionado con el
sector sólo hay un procesado: el doctor Leonel Bustos Solís, quien fue titular
del Seguro Popular en el gobierno de Fidel. ¿Quién será el siguiente que lo
acompañe?
Dos reconocidos periodistas, en Xalapa
Con intervalo de
pocos días han estado en Xalapa dos excelentes periodistas pero también buenos
compañeros y amigos: Sonia García García, ex directora del Diario de Xalapa, ahora residente y promotora cultural en
Barcelona, España, y Roberto Villarreal Morales, exreportero del diario Excelsior, extitular de Comunicación
Social en el gobierno de Dante Delgado y últimamente Director General de
Información de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, ya a punto de
jubilarse.
Sonia va y viene
y por estos días trabaja en un proyecto junto con su hija Nicté y hace
filmaciones y entrevistas en la capital de Veracruz. Roberto realiza algunas
gestiones en nuestra bella ciudad pero también es un enamorado de Veracruz.
Siempre es grato escucharlos (son asiduos lectores de “Prosa aprisa” y me hacen
apuntamientos, que les agradezco), aprenderles y retroalimentarse con sus
puntos de vista sobre la realidad que vivimos en el Estado.

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