¿Rescatar
Veracruz es tarea de todos?
Sabino
Cruz V.
Cuando el
señor Miguel Ángel Yunes Linares, dice que rescatar Veracruz es tarea de todos,
a quiénes todos se refiere: a los funcionarios de las secretarias, direcciones
generales, organismos públicos descentralizados/desconcentrado, con su burocracia
adscrita; al poder judicial y a los ayuntamientos; a los empresarios, prestadores
de servicios, Cámaras, Barras/Colegios; a los líderes religiosos, a los
partidos políticos con toda su militancia, a las organizaciones no
gubernamentales, a las logias masónicas, a los clubs Leones/Rotarios; a los
profesores de educación básica/media superior, a los académicos,
investigadores, personal técnico y manual de la Universidad Veracruzana, así
como a las universidades privadas y los tecnológicos; a los diputados local/federal,
a los senadores de la República.
O cuando
dice “tarea de todos” únicamente está mandando mensaje al pueblo de que debe
“apretarse” más el cinturón, y que busque medios alternativos para paliar su
salud, alimentación, vivienda, seguridad, transporte, educación, agua potable,
electricidad, drenaje, trabajo, guardería, comercio, recreación, deporte, diversiones,
defensa contra la delincuencia, asalto con violencia, secuestros, extorción,
etcétera.
La
pregunta surge a raíz de la declaración de emergencia en la Entidad por la
crisis financiera que “tiene dimensiones que superan todo lo imaginable”; sin
registro histórico ni en Veracruz, ni en México. Herencia de las
administraciones de los señores Herrera Beltrán y Duarte de Ochoa [agregaría al
señor Alemán Velasco], que provocaron un “desastre social”, por la incapacidad
para atender a las necesidades más básicas que demanda la población, el pago de
gasto corriente, la pensiones a los jubilados, los salarios a los empleados de
gobierno, así como el depósito a la Universidad Veracruzana.
Duda
razonada que se suma al llamado que hizo durante la toma de protesta el señor
Yunes Linares a suscribir un Pacto Social por el bien de Veracruz,
principalmente por los millones de veracruzanos que viven en la pobreza y en el
abandono; un Pacto Social por el bienestar de anciano y niños, de madres
solteras, de personas con discapacidad; un Pacto Social, para vivir seguros, en
paz, con estabilidad política; un Pacto Social para desterrar para siempre el
abuso y la corrupción
Llamado
que hasta ahora ha encontrado oídos sordos, pusilanimidad, poquedad en los
varones/hembras del poder político, económico, religioso, sindical,
intelectual, cultural, artístico. Hombres y mujeres que al amparo del poder
público o de fuero constitucional son culpables por omisión o consentimiento
del daño que “unos cuantos” hicieron a millones de veracruzanos
naturales/naturalizados.
Señales de
auxilio que no han sido decodificadas por los diputados federales y/o locales
de las principales fuerzas políticas representadas en el Congreso, los ex
gobernadores Dante Delgado Ranauro, Patricio Chirinos Calero, Miguel Alemán
Velasco, Fidel Herrera Beltrán, ni por los tres senadores de la República;
principalmente de parte de los primos Yunes Landa y Yunes Zorrila, quienes
fueron [como hasta ahora los son] incapaces de poner un alto al saqueo que sus
correligionarios estaban haciendo.
A dos
semanas del “gobierno de la alternancia”, por mezquindad partidista, miopía
política o deshumanización, ninguno de estos señores y señoras empoderados(as) se
les ha ocurrido la “brillante” idea de convocar a sus huestes a emprender una
cruzada para recabar fondos que permitan atender las necesidades más
apremiantes de los veracruzanos: abasto de medicamentos, alimentos para niños y
ancianos en situación de vulnerabilidad, cobija para los desamparados,
etcétera. Como tampoco de señalar o auto señalarse como responsable de la
situación actual.
Seguir
apostando a la corta memoria de los electores, o a que le vaya mal a esta
administración, es la actitud más estúpida que un político puede seguir. En
este barco viajamos todos. La inestabilidad social, el desborde de las autoridades
del orden público o el quebranto de las instituciones a nadie conviene. Sí
pierde Veracruz, perdemos todos.
En
momentos como estos es cuando se espera la solidaridad de todos y todas, la
grandeza de corazón de los y las veracruzanas, el orgullo de pertenencia y el
sentido de identidad. Situaciones de esta naturaleza ponen a prueba la
fortaleza de hombres y mujeres de buenos sentimientos. Si en unos no entra la
razón, que en los otros haga espacio la cordura. Más de 2 mil años les llevó a los
cristianos esperar la llegada del Mesías. Los nativos y naturalizados de esta
tierra no cuentan con tanto tiempo.
Comentario
Breve
El señor
Américo Zúñiga Martínez, fiel a la tradición heredada de su padre señor
Guillermo Zúñiga Martínez -ex alcalde de la ciudad y a quien le rodean severas
críticas por la creación de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV)-,
a destiempo y con la clara intención de endulzar los oídos del señor Miguel
Ángel Yunes Linares, en su tercer informe de gobierno, de manera contundente,
señaló que fueron “víctimas de un gobierno corrupto”.
El joven
alcalde de la capital de los veracruzanos, en las últimas semanas que
concluyera la gestión del interino, señor Flavino Ríos Alvarado, juntos con 86
alcaldes exigió la entrega de 3 mil 500 millones de pesos que les adeudaban,
pero que no tuvo los arreos políticos para solidarizarse con los otros
munícipes que debieron tomar el palacio de gobierno y Casa Veracruz para
presionar la entrega de recursos. Su comentario queda en el puro oportunismo
político.
El no
pago de las “ocurrencias” del gobernador Herrera Beltrán a los docentes, hizo
que más de un profesor frunciera el entrecejo y alborotara el avispero en
demanda de un derecho ganado por sus líderes, amenazara al promovente de no
contar con el apoyo para las próximas elecciones. Porque no mejor se exigen al
líder moral, señor Juan Nicolás Callejas Arroyo, que ponga a subasta los activos
de la sección 32, así como algunas hectáreas y cabezas de ganado de su
propiedad, y que con parte de ese recurso se nos gratifique el empoderamiento/enriquecimiento
que le proporcionamos a él y toda su parentela.

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